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Desmarcarse

 

camino gallego
09/10/2017

La difícil situación creada en Cataluña nos la hemos venido ganando a pulso en los últimos años, con nuestra dejadez, que ha servido para que se hayan ido creciendo los defensores del buenismo, de lo políticamente correcto y de una sarta de tonterías que repelen al sentido común, que por desgracia no es tan común.

Pues bien, por no enfrentarse, por un falso sentimiento de empatía, de solidaridad y de mano tendida, se ha llegado a donde estamos. Por no enfadarse se ha mirado para otro lado mientras en nombre de los sacrosantos derechos del individuo se pisoteaban los del vecino, aceptando que cualquiera distribuya las patentes de demócrata o facha según le convenga y aunque no sepa las características que se debe tener para responder a esas etiquetas.

La enseñanza —nos lamentamos ahora— ha sido clave para que los jóvenes catalanes (incluso universitarios) se crean cosas tan peregrinas como «España nos roba» o que la Guerra Civil se hizo para evitar que Cataluña se independizara... Sí, esa enseñanza que hemos dejado degradar para igualar por abajo y que no se traume el niño (más bien, el padre) porque sus amiguitos pasan a otro curso y él no. Esa enseñanza en la que un consejero ofrece vacaciones de Semana Santa a la carta y que cada cual se lo monte como quiera, aunque eso suponga hacer encaje de bolillos con la conciliación vacacional de la familia. Menos mal que impera la cordura. Y así, de los 1.077 centros existentes en la Comunidad, sólo siete de Zamora y dos de León se han desmarcado del calendario oficial de Semana Santa y programarán sus vacaciones cuando le apetezca al consejo escolar o a quien tome tan peliaguda decisión.

Porque está claro que si sólo hay 9 colegios de 1.077 que cambian las fechas, el hecho de no hacerlas coincidir como siempre con la Semana de Pasión no era sino una ‘boutade’ que se le ocurrió a algún iluminado y que como hace ruido parece que son muchos, pero la realidad es que no llegan ni al 1 por ciento. Pues algo así es lo que pasa en Cataluña, que la independencia la quieren una ínfima minoría, que grita para que todos escuchen. Pero la realidad demuestra que son pocos, pero se aprovechan de nuestra cobardía y de no decidirnos a ponernos en nuestro sitio y decir que hasta aquí hemos llegado.

a b

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    1 Comentario
    01

    Por man 17:29 - 10.10.2017

    La infima minoría de independentistas en Cataluña de la que hablas, llega casi al 50% de los votantes, no de los que votaron ahora, del anterior referéndum que autorizo Rajoy, NO MANIPULES, uno es lo suficientemente antiguo, para darte clases de lo que es manipulación.