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HOJAS DE CHOPO

Doble moral

 

ALFONSO GARCÍA
16/01/2017

Los discursos moralizantes pronunciados desde los foros de la política suelen venir arropados por intereses múltiples, carencias y olvidos, casi siempre, por no decir siempre, voluntarios. Estas actitudes provocan una doble moral —más libertad de conducta para unos que para otros— que no solo es fórmula desechable, sino inmoral sin más, ya que el sentido último de la dignidad humana y sus derechos universales no deberían entender de personas ni de territorios. Es verdad que en más países de los deseados —ninguno es deseado en este sentido, por supuesto— no se respetan los derechos humanos. Las últimas, o penúltimas elecciones, o siempre que el guión lo exige, la crítica focalizó su mirada en un país americano de habla hispana. Nadie discute el hecho en sí, sino la forma de utilización como vergonzosa arma arrojadiza, viajes incluidos de un par de días para regresar con muchas fotos y más dogmas. Siempre han pensado algunos que ciertos países del área son más débiles y se pueden convertir en diana. Pasadas las vehemencias electorales, se acabó el asunto.

Viene esta reflexión a causa de un hilo principal, como consecuencia, sobre todo, de los refugiados en Europa, en una situación tan degradante que debería conducirnos a la vergüenza y el sonrojo. Si el siglo XX europeo fue el siglo del horror como derivación de los conflictos bélicos, hoy hay una notable pérdida de calidad democrática, de tal manera, creo, que el futuro de la Unión está en la garantía de los derechos, bajo amenaza en algunos países miembros. La política del laissez-faire es el signo de la tibieza, del mirar hacia otro lado mientras la dignidad queda sepultada bajo los escombros de los intereses, inconfesables no pocos. Esos predicadores de la ignominia ajena no deberían perder nunca de vista el entorno más próximo, sin salir del suelo patrio, para comprobar en qué medida se respeta lo que se denuncia en otras latitudes.

Hay más hilos, muchos más, naturalmente. Apunten: China, Corea, Marruecos, Emiratos Árabes… Añadan ustedes. ¿Es el miedo un símbolo? ¿Ciertas amistades pueden encubrir todo tipo de caprichos? ¿Los intereses económicos permiten sonreír ante tanta muestra de atrocidades? ¿El uso de las armas que nuestro país vende justifica la crítica a las guerras donde se emplean? Las preguntas pueden sucederse en cascada. ¿Será verdad eso de que consejos vendo que para mí no tengo? La doble moral también tiene sus inconvenientes. Muchos.

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