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EDITORIAL | Medidas elementales para evitar la pérdida poblacional de la provincia

 

09/01/2017

El alfoz de León pierde población en 2016 por primera vez desde la explosión demográfica. Los datos del último padrón, que acaba de publicar el INE, revelan que los municipios del entorno urbano de la capital suman 413 vecinos menos, en contraste con el aumento de 325 del anterior. Es, sin duda, la consecuencia de los devastadores efectos de la crisis económica, la falta de empleo y también del fuerte descenso en el número de viviendas de nueva construcción, y resulta especialmente significativo porque el alfoz, que por supuesto sigue estando lejos de una situación preocupante en este sentido, había mantenido históricamente un crecimiento constante frente a la caída de población de la capital y en general de toda la provincia.

San Andrés del Rabanedo, Villaquilambre, Valverde de la Virgen y Sariegos habían venido absorbiendo en los últimos años el crecimiento poblacional de la provincia, sobre todo en perjuicio del medio rural, y capitalizando el mayor dinamismo social por el perfil notablemente más joven de sus vecinos. La capital y el cinturón que la rodea alcanzaron en 2008 su mayor cota poblacional con 203.435 habitantes.

La caída de población en la provincia —475.053 habitantes— contrasta con el crecimiento interanual de la española, casi 58.000 personas, el primero que se produce desde 2012 y que eleva el número de habitantes a 46,46 millones. Es un dato que rompe la tendencia arrastrada desde hace más de cuatro años cuando al envejecimiento se le unieron los efectos de la crisis económica, con el regreso a sus países de miles de inmigrantes y la salida de numerosos españoles que tuvieron que emigrar en busca de empleo. León y Castilla y León en general (9.192 habitantes menos) deben aplicarse en la búsqueda del reequilibrio demográfico y territorial y la lucha contra la despoblación. Y eso pasa por igualar la calidad de vida, asegurar la oferta de los servicios públicos básicos y fomentar el empleo estable y de calidad en un entorno con la menor incertidumbre posible.