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OPINIÓN

EDITORIAL: La sequía golpea con dureza a los cultivos leoneses

 

05/09/2017

Las insuficientes precipitaciones del invierno y de la primavera hacían previsibles problemas graves por la escasez de agua embalsada. Desde hace meses se ha trabajado intentando paliar una situación de extrema dureza para el campo que ahora ya se plasma en decisiones drásticas. Del embalse de Luna ya no saldrá agua para el campo. Lo que queda, menos del 6,78% se destinará al consumo humano y a garantizar el caudal ecológico del río que abastece al sistema del Órbigo. Incluso quienes optaron por ahorrar y no utilizar todo el agua que tenían asignada se ven ahora privados de un suministro que se hace imprescindible para sus cultivos.

El año ha sido muy duro para la agricultura en la provincia que ha sumado múltiples problemas, en forma de heladas o tormentas de granizo, al daño generalizado que está ocasionando la sequía. Y lo peor es que después de tantos meses de falta de precipitaciones se están ocasionando, según los expertos, una carencia que amenaza con convertirse en estructural porque será necesaria mucha nieve y lluvia para que los embalses recuperen niveles calificables de normales, para que los terrenos dejen de estar tan terriblemente resecos y en general para que los acuíferos vuelvan a fluir para dar vida a los montes y los valles.

La Confederación Hidrográfica del Duero asegura que se han cumplido «semana por semana» las previsiones realizadas en abril. Pero sí parece contradictorio que se cierre ahora el riego cuando hay comunidades que aún no utilizaron los cupos que tenían asignado.

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