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EL CORRO

Felices en su particular nube

 

PEDRO VICENTE
17/04/2018

Sinceramente no creí que los dirigentes del PP fueran capaces de celebrar una convención nacional sobre mundo rural y despoblación (ellos lo llaman problema demográfico) cuando estamos a mediados de abril y el Gobierno de Mariano Rajoy ni siquiera ha elaborado la Estrategia Nacional sobre el Reto Demográfico que se comprometió a presentar antes de que finalizara 2017. Y no fue una de esas promesas realizadas en campaña electoral a beneficio de inventario, esas que, como ya advertía el pasado siglo el profesor Tierno Galván, se hacen con la manifiesta intención de incumplirlas. Fue un compromiso adquirido solemnemente en el Senado durante la Conferencia de Presidentes celebrada en enero de 2017.

Ha dado lo mismo. Fallida la terapia de grupo intentada una semana antes en Sevilla, Rajoy acudía al evento zamorano, secundado por la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría —responsable directa de dicho incumplimiento, ya que de ella depende la comisionada nombrada al efecto— y la ministra Báñez, titular de la cartera de Empleo y Seguridad Social. Los tres intervinieron en lo que no fue si no un descarado mitin electoral que contó como telonero con el todavía presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, quien por su parte tuvo el cuajo de reivindicar la Agenda de la Población puesta en marcha por el gobierno autonómico en 2010, año desde el cual esta comunidad ha perdido mas de 133.00 habitantes.

Rajoy y la vicepresidenta obsequiaron al fiel auditorio con esas típicas promesas de las que prevenía ‘el viejo profesor’, Báñez presumió de los logros de su departamento en una provincia en el que pronto serán más los pensionistas que los activos cotizantes a la Seguridad Social y Herrera reclamó la reforma del modelo de financiación autonómica que el gobierno del PP, incumpliendo otro de sus compromisos, es incapaz de impulsar.

No hay Presupuestos Generales del Estado ni es seguro que los vaya a haber, sobre Cataluña que quieren que les cuente y la presidenta de la principal comunidad autónoma (en población y presupuesto) gobernada por el PP está en el patíbulo. Pero en Zamora, paradigma del abandono rural y de la despoblación, un Rajoy feliz fue agasajado con la entrega de la capa alistana «de honras y respeto» que a buen seguro colocará en el armario junto a la que recibió años ha al ser nombrado caballero de la serenísima cofradía del albariño.

Felices en su particular nube, los dirigentes del PP parece que no se consdieran de este mundo. Personalmente, nunca pensé que el partido gubernamental corriera riesgo de descomponerse como lo hizo la UCD en 1982. Pero visto lo visto, empiezo a tener razonables dudas.

   
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