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fuera de juego

Fistro en ruso

 

carlos frá
14/11/2017

La madre de todas las batallas se centra cada vez más en las palabras. En intentar convencer para vencer sobre que existen presos políticos y no políticos presos. Se alcanzan incluso límites extremos, que hacen imposible discutir con el de al lado, si ni siquiera se entienden igual las palabras. Es verdad que el asunto viene de lejos. Como olvidar aquel «crecimiento negativo» de una economía que se desplomaba o los «hilillos de plastilina», hace justo ahora 15 años, saliendo del Prestige.

Este fin de semana ha muerto un creador de lenguaje que hacía reír y curiosamente no era un político. Sí, como esos que llaman memoria histórica a lo que en realidad es uso sectario por parte de unos y otros. Que usan el apelativo «terrorista» hasta pervertirlo y desvirtuarlo. O hablan de totalitarismos, dictaduras, fascismos o más directamente de franquismo para enturbiar las cosas y generar apelativos con los que tapar todo tipo de vergüenzas o complejos.

Decir, como se ha hecho en estas tierras, que lo ocurrido en los valles sumergidos por pantanos fueron genocidios es un insulto a quienes han sufrido lo que la RAE pone en claro: «Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad». Y entre esas palabras ‘vaciadas’ brilla con luz propia «renovación». En política es como poner un cero a la izquierda. Como lo de contar con la militancia o «ser integrador». Es nada, con gas o sin él. Como ese neoPSOE leonés donde la clave es detectar quien mete la mano por la espalda del que habla.

Es la era de la política en red. Y ahí ganan por goleada los mercenarios cibernautas de Putin, que nos minan el suelo que pisamos y lo que es peor, lo que pensamos y votamos.

P.D. Me dicen que ha concluido una obra en la carretera de Carbajal que genera otro carril bici interruptus. Existe desde hace años uno que arranca en Eras de Renueva y tiene continuidad por caminos hasta el final de la Ciudad del Golf. En Carbajal —en los terrenos de Sariegos— le da continuidad uno duplicado en sus arcenes. Pero entre ambos existía una ‘barrera’ de 500 metros que bloqueaba la continuidad. Y ahí es donde el Ayuntamiento de León ha construido una acera (muy necesaria) suprimiendo el mínimo arcén que había para llevarla al borde del carril. Lo hace en un vial con alta densidad de vehículos y de los más usados por los ciclistas para salir de León...

   
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