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NUBES Y CLAROS

Incapaces

 

MARÍA J. MUÑIZ
07/10/2017

La incapacidad manifiesta de la orla política que nos adorna. Eso es lo que está causando más dolor. Una falta de recursos y de entendederas que ha acabado cargando en las espaldas de los ciudadanos el peso de su irresponsabilidad, y que pretende distraer torpezas y saciar ansiedades permitiendo sin sonrojo que unos y otros se empujen a los leones. Dejando que los radicales de uno y otro lado se zarandeen en un escenario que no debió ser, mientras la inmensa mayoría asiste atónita y sobresaltada a una carrera de huidas hacia delante que, como se ha venido demostrando en los últimos años, sólo conduce a hacer más hondo el agujero de lo indeseable.

Responsables políticos de uno y otro lado, de estos gobiernos y aquellas oposiciones; todos llamados y elegidos para gobernar la cosa pública, vienen derivando desde hace demasiado tiempo en una cascada de despropósitos que nos ha condenado a la parálisis de reiterados, costosos y baldíos procesos electorales. A la semilla del quebranto que alimentan las crecientes desigualdades. Ahora a la fractura social por una situación que sólo en sus manos podía haber sido controlada.

Carencia absoluta de sentido de Estado (más allá de la cortoplacista rentabilidad política privada), ausencia de altura de miras, rigidez absurda cuando se requiere cintura dialogante, egoísmo de partido frente a una imprescindible generosidad en favor del bien común. Son inaceptables las conductas que asaltan la ley y la razón; pero no tienen perdón las actitudes políticas que hacen del dontancredismo una manera perpetua de actuar. Tampoco las que sólo buscan sacar tajada personal o ideológica de aquello que, precisamente, carece de toda lógica.

Mucho miedo da el radicalismo que se ha ido alimentando y ahora toma las calles, aunque sea frente al silencio de la mayoría. No menos pavor que provoca el otro radicalismo que siempre permanece agazapado bajo los modales democráticos, y que aprovecha cualquier tropiezo, mucho más el desmadre actual, para sacar a relucir sus garras. También amparado en el silencio de la mayoría.

Ahora buscan mediadores, y acuden cínicos unos y otros a resguardarse bajo las faldas de los curas. Si hay necesidad de mediación, hay más que suficientes organismos internacionales especializados en ello. Si hay necesidad de mediadores, sobran todos aquellos entre los que hay que mediar. Su única encomienda es el bien común y la paz social. Si no son capaces, sobran.