+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

La luna llena del lobo

 

CUARTO CRECIENTE. CARLOS FIDALGO
05/01/2017

Noches largas, cielos despejados, temperaturas bajas, muy bajas, y una atmósfera estable y transparente. Los astrónomos dicen que el mes de enero, con 14 horas diarias de oscuridad, suele ser la mejor época del año para observar las estrellas.

Nos acercamos a la luna llena del lobo, que recuerda a aquellos inviernos de noches frías y nieve en el monte, gente encerrada en sus casas al abrigo de los filandones, y los aullidos de las alimañas que acechaban al ganado en los establos. Se acerca la noche de la luna redonda y deslumbrante. La luna del 12 de enero. Y me pregunto si Inocencio Cristalino, jornalero de Horta de nombre novelesco, oiría aullar a los lobos desde el desván de su casa en Vilela, donde se escondía del invierno y de la guerra, cuando un 12 de enero de hace ahora ochenta años fueron a buscarle porque había luchado «con los rojos» y era un hombre «de pésimos antecedentes», según se lee en la causa que documenta su ajusticiamiento tras un intento desesperado de fuga.

Me pregunto también si los dos mineros que se perdieron en medio del temporal de nieve que azotaba los montes del puerto de Manzanal hace sesenta y seis años llegaron a ver alguna estrella antes de morir congelados. Su historia la recordaba el cineasta Gabriel Folgado, hoy alcalde de Torre del Bierzo, en el documental Paisajes Interiores. La tragedia de dos jóvenes que habían dejado las minas del Bierzo Alto para, a través de la ruta de los mineros maragatos, caminar hacia la zona de Somoza y pasar el fin de semana en sus casas. Pero no llegaron. La nieve y la ventisca los envolvieron. Y todas las búsquedas que emprendieron en los pueblos de los alrededores fracasaron hasta que llegó el deshielo y un pastor dio con sus cuerpos en un nevero. Los lobos, cuentan las crónicas de la época, ya habían hecho su trabajo.

Luna de lobos, tituló hace unos años su novela sobre los huidos de la guerra el escritor Julio Llamazares. Y leo en los periódicos que estamos en la temporada de la primera lluvia de estrellas del año; las Cuadrántidas, trazas de polvo y roca que dejan algunos asteroides cuando su órbita entra en contacto con la atmósfera de la Tierra, aunque a ratos me parezcan gritos luminosos, ecos de todos los muertos que aún esconde el monte.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla