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Manidos propósitos de enero

 

EL CORRO PEDRO VICENTE
02/01/2018

Adelgazar (ya sea a base de cuidar la dieta, apuntarse al gimnasio o hacer ejercicio por libre) y aprender inglés vuelven a ser, un año tras otro, algunos de los efímeros propósitos con los que muchos españoles inician la cuesta de enero. Tan efímeros que a veces no ha llegado febrero y ya se han diluido por el sumidero de las frustraciones.

En Castilla y León el equivalente de los políticos sería el de atajar la sangría de la despoblación y conseguir una mejor financiación que apuntale esta maltrecha comunidad autónoma. El desplome demográfico sigue sin tocar fondo. Recientemente hemos sabido que a 1 de enero de 2017 el padrón de castellanos y leoneses se reduce a 2.425.801, es decir 137.720 menos que siete años antes, lo que significa que en el último septenio se ha esfumado de aquí una población mayor a la que habita la ciudad de León. Y todos tan tranquilos.

La Junta, que hace años tiró la toalla de la batalla demográfica, lo ha fiado todo a la llamada Estrategia Nacional sobre el Reto Demográfico, cuya elaboración se acordó durante la última Conferencia de Presidentes. Un año después, nada sabemos sobre dicha estrategia, salvo que el Gobierno Rajoy nombró comisionada de la misma a una exsenadora gallega del PP que percibe desde entonces una remuneración anual superior a los 100.000 euros.

En la misma conferencia se acordó constituir un grupo de expertos que desbrozara el camino para abordar la revisión del actual modelo de financiación autonómica. La Junta designó como experto al leonés Jaime Rabanal, al que acaba de dar el finiquito considerando que dicho grupo ya ha cumplido la función encomendada. Lo cierto es que todavía no hay fecha para iniciar una negociación que, con la excusa de la crisis económica, Rajoy y Montoro llevan años posponiendo y que de si de ellos dependiera seguirían sin retrasando. Sin embargo, el ‘cuponazo’ vasco ha colmado la paciencia del resto de las comunidades autónomas, que exigen la revisión del modelo sin mayor dilación, por más que ello coincida con la nueva fase del embrollo catalán.

Ya veremos como sale Castilla y León de dicha revisión, si es que finalmente se produce. De momento, la pérdida de censo sigue reduciendo nuestra cuota sobre el total de la población nacional, que ya es tan solo del 5,20 por ciento frente al 5,48 de 2010. La sangría demográfica también va a tener efecto sobre el Parlamento de comunidad, que perderá tres escaños en las próximas elecciones autonómicas. Las provincias de León, Salamanca y Segovia elegirán un procurador menos. Si sirve de consuelo, eso que nos ahorraremos…

   
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