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EL CORRO

Mucho trabajo para Mañueco

 

PEDRO VICENTE
09/01/2018

No es casual que ayer, primer día hábil del nuevo año político, el presidente autonómico del PP y candidato ‘in pectore’ a la Presidencia de la Junta estrenara nuevo formato informativo, celebrando, tras una rueda de prensa sin plasma, un relajado ‘off the record’ con representantes de los medios de comunicación (los «masa media» que diría la inolvidable Chus Lampreave en una de sus estelares apariciones almodovarianas).

Falta casi año y medio para las elecciones municipales y autonómicas, que, al coincidir con las europeas, se retrasan un par de meses, hasta julio de 2019. Dada la alta volatilidad de la política española, 18 meses puede considerarse una eternidad. Y un suplicio si va a ser de permanente precampaña electoral. Pero es lo que hay. Descartada la convocatoria de comicios generales anticipados, la primera cita con las urnas de ámbito estatal —lo de Cataluña hay que echarlo de comer aparte— vendrá de la mano de esa triple convocatoria electoral. Y la cuenta atrás hacia ella ha comenzado.

Los primeros sondeos celebrados tras las elecciones catalanas confirman que, mal que le pese al PP, el ‘efecto Arrimadas’ tiene alcance nacional. El PP ha comenzado a sentir en el cogote el aliento de Ciudadanos, partido cuyo mayor mérito ha sido estar en el sitio preciso y en el momento preciso. En Génova y en sus sucursales autonómicas se han encendido las alarmas. En 2015 los populares se vieron desalojados de la mayor parte de los gobiernos autonómicos y de no pocos de los principales ayuntamientos que gobernaban. Salvo en Galicia, expiró el tiempo de sus mayorías absolutas. Y gracias a Ciudadanos, salvaron los muebles en las comunidades de Madrid, Castilla y León, Rioja y Murcia, así como capitales de provincia como, sin ir mas lejos, las de León, Burgos, Salamanca, Palencia y Ávila.

Recuperar las mayorías absolutas es una absoluta quimera para el PP, que se dará con un canto en los dientes si los de Albert Rivera no pactan en algunos de esos municipios con otros socios alternativos o reclaman para sí alguna de las alcaldías. Por supuesto los naranjas ya se ven al frente de varias consejerías de la Junta, reeditando un pacto de gobierno similar al que mantuvieron la entonces Alianza Popular y el CDS en el siglo pasado (legislatura del 87 al 91).

Mucho trabajo tiene por delante Fernández Mañueco, quien por cierto ayer sugirió que dejará la Alcaldía de Salamanca tan pronto sea proclamado oficialmente candidato del PP a la presidencia de la Junta. Una renuncia para la que casualmente necesitará la anuencia de Ciudadanos…

   
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