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AL TRASLUZ

Napoleón con guindas

 

EDUARDO AGUIRRE
13/02/2018

En rueda de prensa, Irene Montero ha dicho «los portavoces y las portavozas». Ante la perplejidad provocada se ha puesto en jarras como diciendo: «porque me sale de las narices y de las narizas». Fuerte lo de la diputada de Podemos. Pero tampoco puede decirse que me haya asombrado, ya solo me haría arquear las cejas que Puigdemont anunciase que quiere presidir el Real Madrid. Ahora bien, una cosa es que no me asombre ya casi nada y otra que lo vea todo normal. Es indudable que algo hay que hacer, y no poco, para zanjar el problema del machismo, generador de tanta violencia asesina. Urge una revolución, incluida en ella el lenguaje, pero no así, desde la chorrada, sino desde la ley, el amor y la enseñanza. Además, esto de los podemitas no es polémica inocente, sino calculada para subirle la libido a la intención de voto, tras que el Cis les augure un Waterloo. Por cierto, la localidad elegida por Puigdemont para su vida contemplativa. El lenguaje tiene coincidencias. Supongo que el expresident la eligió porque le sonaba a canción de Abba. Los suecos ganaron Eurovisión con ella en 1974, cuando Montero aún no había nacido y el pequeño Carles empezaba su adolescencia, en la que quizá sigue. Pero a este pavo ya no hay más guindas que echarle. Se ha quemado en el horno de sí mismo. Ya lo cantó Imperio Argentina: «Huyendo de los civiles/ un gitano del Perchel/ sin cálculo y sin combina/ ¿qué dónde vino a caer?» Justo ahí. Puigdemont ha terminado en copla al as. Y está por ver que no pase a rock de la cárcel.

Antaño, el delirio megalómano se asociaba con creerse Napoleón, quien a su vez se percibía el nuevo Julio César. Y este, la reencarnación de Alejandro. El nacionalismo es melopea del yo colectivo, pero con vino aguado, la verdad convertida en aguachirle Muy mala resaca.

Lo de «portavoces y portavozas» ha sido fortísimo. ¿Cómo el brazo de Lidia Valentín? Más. Como uno de Lidia y otro de Manolo Martínez, nuestros dos máximos ejemplos de musculatura inteligente. ¿Cuál será la próxima, reivindicar que pronunciemos la hache, porque siempre ha estado silenciada? Mientras, Puigdemont pasea ya con la mano derecha semioculta y sobre el estómago. Por cierto, ¿hemos de decir Waterloo y Waterlaa?

   
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