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Nely Ferrero

 

javier tomé
12/11/2017

Ahora que empiezan a verse los colores del invierno y en el cielo parpadean las incógnitas y misterios de las estrellas, es momento de ponerse bajo techo con el cálido consuelo de un libro a mano, a modo de sugerente contrapunto a la grisura de la existencia. Aunque desgraciadamente en esta vida no puedes elegir a los vecinos ni a la familia, debo confesar lo satisfecho que estoy por los lazos de parentesco que me unen con el clan de los Ferrero, de Bembibre, un destino privilegiado dentro de la geografía provincial. Son por cierto propietarios de uno de los negocios más veteranos de León, pues su confitería lleva abierta al público desde 1870. Y con especialidades de esas que te endulzan la vida como las legendarias cestitas, una golosina de diseño a la que tengo un respeto casi reverencial. Los deberes del cariño me llevan a hablar de uno de sus miembros, Nely Ferrero, mujer rubia y dulce como una princesa de cuento que ha sido durante toda su vida maestra en el arte de saber estar, quizá el más complejo de los artes. Y mira que es difícil, hoy en día, ser buena persona en el mundo tan triste que padecemos.

Llevada por una de esas pequeñas cortesías que te alegran la vida y constituyen una de sus características personales, Nely me hace llegar un librito que ha dado a la imprenta, de título Una niña y un gato, distinguido por el hechizo de la sencillez y una épica contenida de la emoción íntima, que dedica a toda la gente menuda que ha conocido a lo largo de su larga y productiva vida. Es verdad que la literatura no sirve para nada que no sea el gran placer individual que produce, pero la pócima de ilusión que se precisa para enfrentarse a un folio en blanco acaba por convertirse, lo queramos o no, tanto en trabajo como en excelente diversión. Y así, enarbolando la bandera irreductible de la ilusión, Nely Ferrero echa mano con gusto al gran talismán de la escritura para hablarnos de temas amables y muy cercanos, simpáticos por demás, empleando tanta voluntad como fortuna para dar con la tecla exacta en la ciencia arbitraria e inexacta de la literatura.

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