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La opinión del lector

 

TEnerifeVicente García Álvarez.
01/10/2015

La enfermedad silenciosa

Una vez más, se puede afirmar sin ningún género de ambigüedades, que los campos electromagnéticos de extremadamente baja frecuencia y de alta frecuencia con una intensidad inferior en miles de veces a la mayor parte de las legislaciones y normativas estatales, suponen un riesgo para la salud de las personas expuestas durante largos períodos, ya sea en exposiciones constantes o alternas. Cualquier dosis ha de considerarse elevada, especialmente en el caso de personas electrohipersensibles, niños, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos. La única dosis segura es cero, es decir, «la cesación de la intromisión ha de ser absoluta». Es perentorio informar a la población de los riesgos sanitarios de los campos electromagnéticos y de forma inmediata prohibir la exposición de los más sensibles a sus efectos, especialmente de los niños, mujeres embarazadas, ancianos y mayores.

Uno de los mayores problemas para que la enfermedad silenciada deje de serlo, son las retribuciones a través de publicidad de las compañías a los medios de comunicación. Esto conlleva que sea difícil que las investigaciones y las evidencias sean tratadas informativamente como debieran. A pesar de ello, aunque los medios de comunicación evitan hablar de estos temas por la presión de los lobbies, es de suma importancia divulgar la gravedad de la problemática de los riesgos de los campos electromagnéticos y de la electrosensibilidad.

Hemos de advertir del riesgo que supone para la población los comentarios públicos de aquellos que niegan (hoy en día una pequeña minoría) los peligros de los campos electromagnéticos o que los trivializan (cada vez menos), tal como sucede con las voces afines a las compañías. Hay que apelar a la conciencia de estas personas para que cesen en estas campañas.

Es muy posible que dentro de no muchos años, la gente se pregunte: ¿Por qué no hicimos nada? ¿Por qué no actuamos a tiempo? Será difícil explicarles que con la enorme acumulación de pruebas que tenemos no hayamos tomado medidas drásticas de emergencia ante una situación sanitaria que se nos está yendo de las manos.

Precisamente, el número creciente de enfermos crónicos tiene una de sus principales causas en los límites establecidos como seguros en el ámbito de las radiaciones y de las sustancias químicas.

Hay grandes negocios que se aúnan en una causa común, las telecomunicaciones, la energía y la sanidad. Las telecomunicaciones y la energía son un gran negocio y la enfermedad también.

Quiero destacar que no estamos en contra de la tecnología, ni de los avances científicos. No se trata, pues, de estar en contra de la tecnología, sino de que ésta sea segura.





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