+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

HOJAS DE CHOPO

Reservas de la naturaleza

 

ALFONSO GARCÍA
12/02/2018

No hace falta mucho análisis para tomar conciencia de algunos hechos. Un ejemplo: a pocos se les puede escapar la preocupación, cada vez más extendida, de la agresión progresiva que ejercemos sobre la naturaleza. Tanto de forma indirecta como directa, en este caso de manera voluntaria y consciente por parte de grupos y países poderosos que, haciendo caso omiso de advertencias y riesgos, especulan con intereses, de alta rentabilidad en la mayoría de las ocasiones, a medio y corto plazo. Tienen una enorme capacidad para fagocitarla y arrasarla llevando de paso por delante cualquiera de las manifestaciones —humanas, animales, vegetales…— que surjan en el camino. Las consecuencias, cada vez más evidentes por sus efectos de distorsión, empieza a ser, si no es ya, una de las preocupaciones de la ciudadanía. Las tomas de conciencia se hacen realidad cuando la amenaza levanta el picaporte de nuestras puertas.

La realidad amparada bajo el concepto se ha limitado tanto, que hablamos de reserva. Reserva de la Naturaleza. Tiene en alguna medida el sentido restrictivo de un régimen especial que habla de confinación, de salvaguarda, aunque esté regulado legalmente, o por eso precisamente.

En definitiva, un intento de no perder definitivamente espacios originales que, segura y desgraciadamente, dejarán de serlo más pronto que tarde. Algunas incluso están cercadas, inaccesibles, quizá para recordarnos algún día cómo fue la naturaleza en su estado primigenio. Pero, curiosamente, en este afán permanente que tenemos de etiquetar, de clasificar, de valorar poniendo más restricciones aclaratorias al nombre, sin entrar en actividades de contenido —hay reservas que son, simple y llanamente, un atentado a la propia naturaleza—, se corre incluso, se está corriendo el riesgo progresivo de su degradación. Urge tomar medidas de preservación, no tanto de declaración, con frecuencia sometida a otros intereses y/o presiones, si no queremos que, por ejemplo, algunas islas con nombre propio se denominen pronto Las Islas Destruidas. Espacios destruidos.

La armonía es uno de los elementos básicos de las reservas y del hombre. Tiene, por tanto, que existir un equilibrio que no las distorsione, que integre los elementos y no los excluya, con formas de explotación sostenible según nuevos modelos de desarrollo. Tenemos tiempo suficiente para trazar bien el camino. Pero no lo podemos perder de vista. Cada acción puede ser un avance. O un retroceso.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla