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CUARTO CRECIENTE

Río revuelto

 

carlos fidalgo
12/04/2018

Aveces publicamos buenas noticias. A veces, en medio de la refriega por la implantación de un servicio de autobuses en Las Médulas que resuelva los colapsos de tráfico, en medio del cabreo de los hosteleros porque el plan de movilidad, quizá también la lluvia, les ahuyenta a los turistas, y del temor de los empleados a que les escupan, les insulten y les agregan; en medio de toda esta trifulca, esta maldición que le ha caído al paraje desde que lo reconoció la Unesco y que vuelve a dejar su imagen por los suelos; en medio de todo esto, se cuela una buena noticia.

A veces contamos historias alentadoras, sí. A veces, entre los artículos infinitos que narran el final de la minería del carbón, el retorno de los planes para quemar neumáticos —qué miedo— en Cosmos y las dudas sobre las centrales de calor y las de biomasa; entre toda esta colección de páginas que escribimos sobre el cierre de la térmica, el desmantelamiento de la Ciudad de la Energía, el retroceso del comercio en Ponferrada, la degradación urbana, los intoxicados por cocinas de carbón, las obras en las carreteras que no llegan, a veces se hace un hueco algo bueno, algo digno de contar.

Suelen ser noticias de Cultura por ejemplo, y es para estar satisfecho de que entre todas las novelas que se publican estos días sobresalga una que lleva casi doscientos años en las bibliotecas; The Lord of Bembibre llega ahora los lectores en inglés en su primera traducción rigurosa. Y también es una buena noticia, en contraste con lo que ocurre en Las Médulas, que el repique de campanas aspire a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, o que el Ponfeblino no esté muerto, o que la sequía sea historia.

Pero de entre todas estas buenas noticias hay una que destaca por encima del resto. La Comisión Europea ha declarado Proyecto de Interés Común al plan para depurar las aguas residuales que inundan las minas abandonadas del Bierzo Alto y producir electricidad con una central reversible en Navaleo. Y más allá de la inversión —son 220 millones de euros— y del empleo, definitivamente es una buena noticia, una gran noticia, que entre tanto río revuelto salga adelante una idea para crear riqueza, producir energía y resolver un problema medioambiental. Todo en el mismo paquete.

   
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