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TRIBUNA

La robotización nos amenaza

 

Manuel Arias Blanco profesor jubilado de Secundaria
15/05/2018

Apocos años nos están anunciando/amenazando con la robotización en todas las esferas de la vida con lo que el paro será mayor, rozará cotas hasta hoy no vistas. ¿Qué hacemos? Para los más optimistas parece un viaje sin retorno.

Y me resisto a negar la evidencia, pero quisiera poner algunos matices. No quisiera que nadie pusiera puertas al avance tecnológico, ni mucho menos.

Es signo de madurez y crecimiento que la ciencia nos dulcifique el camino, nos haga más llevaderos los duros trabajos que la rutina nos impone.

No seré yo quien se oponga al progreso, ni quiera echar mano de algún tópico fuera de lugar. Algunos apelan a la falta de guerras la escasez de trabajo. Sería una manera de lanzar de nuevo la construcción, al tiempo que morirían muchos en la edad de trabajar. ¡Qué burda manera de habilitar las tasas de empleo!

Ante lo que se nos avecina —aparte de este último argumento inválido— hay varias opciones: una renta básica para todos los que no puedan trabajar, un impuesto desorbitado a las propias máquinas, un reparto del poco trabajo que haya, trabajo hasta edades muy avanzadas… Todas estas salidas pueden cimentarse con más o menos rigor, aunque necesitan una breve explicación. La renta básica puede que no haya más remedio que establecerla, dado que habrá personas que no encuentren trabajo o que no estén capacitadas para ello. No es la mejor manera de prosperar. Se necesitaría una inspección seria y extensa, para la que no sé si estamos preparados. Cierto es que nadie puede quedar sin techo ni comida ni sin una seguridad social elemental.

El reparto del escaso trabajo podría ser una mejor solución. Trabajaríamos menos horas, con un salario digno, y tendríamos más tiempo para el ocio. Para esto hay que disponer de un dinero suficiente como para poder disfrutar de un ocio de calidad. El impuesto a las máquinas podría aliviar la carga tributaria general, pero no sería la panacea para la mayoría de la gente. Y el trabajo alargado hasta edades avanzadas, tampoco me parecen salidas adecuadas. Todo lo contrario.

A mí me parece que las personas deben jubilarse a una edad no muy alta para que puedan aprovecharse del ocio. No veo bien hoy que sigan mucha gente trabajando a ciertas edades cuando tenemos jóvenes en paro. No veo bien que haya personas que ocupen varios puestos cuando hay jóvenes en paro.

Otra cosa sería si hubiera un paro mínimo y se necesitaran personas cualificadas para el desempeño de las tareas. Creo que hay que dar paso a la juventud y aprovechar, eso siempre, el asesoramiento puntual de expertos de cierta edad.

Pero esta gente mayor, cuya trayectoria ha sido fundamental, debe seguir fortaleciendo la sociedad con sus publicaciones, conferencias, asesoramientos, pero de manera puntual y eficaz. Pero fuera de la cadena del trabajo si hay una oferta importante de juventud a la espera.

Para retrasar el avance inapelable de la ciencia, me gustaría que los tiros fueran por otros derroteros: no veo necesario poner máximo empeño en la robotización cuando tenemos otros campos donde poder hacer avances significativos. Sería más positivo empeñarse en solucionar los variados cánceres, aliviar el dolor humano, etc.

Hay muchos caminos donde explorar antes que intentar suplantar la mano de obra del humano. Facilitar el trabajo es ideal. Sustituir al hombre por una máquina me parece descabellado.

Y según acabo este desarrollo me asomo a la pantalla y veo cómo la robotización avanza a marchas forzadas en ciertos hoteles. Menos mal que su carestía hace poco viable su extensión, al menos en unos años. Que Dios nos coja confesados. Entretanto, la juventud debe seguir preparándose para que el robot no sea más que un buen complemento que supla la simple rutina ordinaria. Por encima, estará siempre la persona humana.

a b

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