+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

cuerpo a tierra

Sed de moribundo

 

antonio manilla
07/03/2018

Se ha dicho —y uno está de acuerdo con ello— que un Mundial de fútbol sin Italia es como una guerra mundial sin Alemania. O como un campeonato de pesca de truchas sin un leonés. O como un concurso de mastines «españoles» sin uno de León en lo más alto del podio. Podríamos seguir durante toda la columna, apoyados en las excelencias de tantos y tantos productos, capacidades y habilidades, de cuanto crece en esta tierra nuestra, de la que algunos dicen que nuestro principal problema es que «aquí se cría todo lo que nace», y acaso a ello también quepa atribuir buena parte de los éxitos que humildemente adornan nuestro currículo interior. Evolutivamente, al menos, está bastante admitido que la estrategia de la abundancia favorece el triunfo biológico. Y, demográficamente hablando, ya se cuenta en décadas el tiempo que falta para que la mayoría del orbe se declare musulmán o chino mandarín. En su novela «Sumisión», Michel Houllebecq ya imaginó una Francia gobernada por los hijos de Alá. Aquí mismo, algunos de los mejores poetas llevan un tiempo iluminando la idea de una condena a despoblación, como si también se computara en décadas el tiempo que falta para que seamos desierto humano.

Tanto como nuestros íntimos fracasos, uno cree que aquello de lo que nos sentimos orgullosos nos define mucho más que nuestros prejuicios, ideologías y convicciones. Mientras estas son adquiridas y van y vienen, aquellos permanecen. Acaso porque no pertenecen al ámbito de lo razonable y voluble, sujeto a cambios radicales, sino a lo que se repite siempre igual, como las estaciones. Pese a ello, como seres vivos, nuestros orgullos son sensibles al matiz, pues tampoco son exactamente estatuas de piedra ni uno de esos hombres de bronce que nos contemplan desde lo alto de un caballo. Así, al menor porcentaje de manifestaciones de todas las provincias del país —aunque luego se dijo que fue un fallo de la estadística y nos habíamos quejado dentro de la media—, le ha sucedido esta noticia que se ha tenido por gozosa: poseemos la mayor ratio en España de bares por persona.

Y este imperio de las tascas, al que sin duda no es ajeno un carácter sociable, que se echa a la calle para vivir en primera persona del plural la existencia, acaso también refleje la sombra de que somos un pueblo con sed. Igual que los moribundos.

Buscar tiempo en otra localidad

   
1 Comentario
01

Por Oremmog 15:32 - 08.03.2018

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Sr. Manilla, me ha encantado su artículo, por su rico vocabulario y la forma tan pura que usted tiene de desarrollar cada tema. Éste también es ¡SOBERBIO! El párrafo final es ya la punta del Iceberg de la perfección descriptiva. Ya espero con impaciencia el siguiente.

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla