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NUBES Y CLAROS

Si es alocada no es transición

 

NUBES Y CLAROS MARÍA J. MUÑIZ
30/06/2018

Tanto tiempo hablando de la necesaria transición energética, ahora apodada transición ecológica, para pasar al final de lo poco a lo mucho en cascada de decisiones. Quizá medidas decididas hace tiempo de tapadillo, y que al son del nuevo ritmo que anuncia la política energética se comunican en tono de modernidad y progresía. Pero cuidado, no todo vale. Ni todo tiene lógica. La rentabilidad no puede ser el único objetivo a perseguir, pero tal vez ya es demasiado tarde para poner cordura en el complejísimo entramado eléctrico. La espita, tanto tiempo reteniendo, amenaza con saltar con estrépito. Ojo, si es alocada, no la llamen transición.

Nadie cuestiona ya la necesaria descarbonización de una economía medioambientalmente más sostenible, pero ofende el cinismo mantenido a la espera de la subvención con la que optar o no por la sostenibilidad; y sobre todo la velocidad de crucero que han tomado las desinversiones en todo aquello que tiene que ver con la generación convencional, entre ella las térmicas de carbón. Que pretenden ser enterradas son inusitada solvencia. En favor de las renovables, sí; y porque urge aplicar lo de que el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Un bollo suculento y engordante de cuentas empresariales que puede, sin embargo, atravesarse en las gargantas. Lo recordaba esta semana la vicepresidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia: prescindir sin más de las denostadas centrales convencionales tendrá un impacto relevante en el precio al que pagamos la electricidad. Carbón, nuclear y gas mantienen la estabilidad de precios, y cerrarlas antes de tiempo los disparará.

El cuento de la lechera de las eléctricas llena el cántaro con el dinero que recaudarán con sus verdes apuestas renovables, incentivadas también. Sin embargo, la CNMC advierte de que la entrada masiva de energía renovable en el pool eléctrico puede tener un «efecto de canibalización» que lleve a bajar los precios de la electricidad, hasta el punto de hacer no rentables las inversiones.

¿Tanto remar quitándose de encima el lastre del carbón para ahogarse de un atracón de renovables? Atentos como consumidores. Como leoneses, la batalla minera se perdió hace tiempo (y con ella la de las centrales). Ahora prometen otra transición tutelada para las cuencas. Veremos.