+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

Tetas

 

MARINERO DE RÍO. EMILIO GANCEDO
23/01/2017

Ahora que he atraído su atención con este alegre titular, amigo lector, pasemos al asunto que nos ocupa: a un usuario de la telaraña social Facebook le acaban de clausurar la cuenta, con nocturnidad y alevosía, por tener la desvergüenza, la desfachatez inmensa, de colgar en ella la reproducción de un cuadro de un artista italiano en el que se apreciaba con toda claridad los perfiles de un genuino pecho de mujer.

Y yo, personalmente, me he quedado mucho más tranquilo.

Sí, porque a mí esa teta me ofendía en no poca medida.

Sí, porque a mí me parecía que esa teta rosada y sucinta, esa teta con aspecto y con forma de teta y —para más inri— con su correspondiente pezón, era una teta sospechosa, una teta peligrosa, una teta impúdica que, a pesar de su desnudez, parecía querer ocultar y hasta tramar algo. Era como la teta de una terrorista. Hermosa, sí, pero equívoca.

Y digo teta dudosa porque, a pesar de haber encontrado durante unos instantes acomodo en el estaribel digital, no hacía lo que más bien suele perpetrar la mayoría de criaturas avecindadas en él. A saber: nunca agredió con saña a quien opinara o actuara diferente, echándole encima sus colegas digitales, sus amigas mamas, para que lo avasallaran y abofetearan mamariamente y sin piedad; jamás la vi llenando el muro de chorradas supinas, detalles intrascendentes o vídeos sin gracia alguna; tampoco noté que se dedicara a enviar solicitudes de amistad falsas —como sí permiten, y de qué manera, los amos del cortijo—, publicidades muy mal camufladas, imágenes de violencia extrema, invitaciones de unión a grupos que practican el odio confeso hacia este partido, esa comunidad autónoma, aquel colectivo, y otras pornografías de lo más diverso.

Y eso era muy raro.

Ser sólo una teta rosada, amable y desnuda es andar provocando al personal.

Ser sólo una teta libre y soberana, y encima no real, bosquejada por un pintor italiano, exhibida ante el mundo como una liviana flor, es hoy en día algo terrible, casi insoportable para nuestros ojos hechos a la sangría de lo cotidiano.

Han hecho bien apartando esa horrenda teta de nuestros ojos.

Yo aún tengo pesadillas con ella.