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fuego amigo

Umbral, octogenario

 

ernesto escapa
13/05/2017

Francisco Umbral (1932-2007) heredó de su madre coyantina la costumbre de restarse un trienio. El 11 de mayo se cumplieron los 85 de su nacimiento en Madrid, de los cuales estuvo en León entre 1958 y 1961, primera escala de su trayectoria literaria, con empleo en la emisora del Movimiento y sección fija en este periódico. Tres años antes de su llegada, había publicado el primer artículo de su carrera en la revista del Seu de Veterinaria, y cuatro después de su despedida recibiría en Villablino el premio Provincia de León de Literatura por Días sin escuela. En la radio, adonde lo llevó su primo Perelétegui, que era el director, coincidió con Luis del Olmo, quien a veces ponía voz a sus cuartillas, aunque él prefería el timbre melodioso de María Jesús Álvarez Moro.

También estaba entonces en la emisora, que acababa de mudar su indicativo de Radio Falange por el más aséptico de La Voz de León, una hermana de Rodolfo Martín Villa. Y los poetas José Luis Chiverto y Salvador de Pablos. La mayoría, aves de paso. Luis del Olmo y María Jesús, hacia la radio de Madrid. María Teresa Martín Villa se incorporó a la recién nacida Radio Popular, donde tuvo una muerte muy emotiva. Y los poetas también volaron. Chiverto se hizo llanisco por amor y Pablos dio tumbos hacia el olvido. Sus secciones en La Voz competían con las de Crémer en Radio León. También llevó programas con público y piano, discos dedicados, espacios comerciales de las firmas rumbosas de la ciudad y la asesoría cultural del Círculo Medina de la Sección Femenina.

Por las tardes hacía el paseo de los poetas con don Antonio de Lama, ida y vuelta entre la catedral y el Bernesga. A veces, con el buen tiempo, el dos caballos de Bernardino M. Hernando los lleva a España y a él a darse un baño junto al Puente Villarente. Hasta el 2 de octubre de 1958 no se estrena como Umbral. Sigue firmando Francisco Pérez Martínez, los apellidos de su madre coyantina, de Valencia de don Juan. Cerca está Algadefe, nutriente de las seductoras algadefinas. En León tiene una familia acogedora y bien situada, sobre todo el primo Santiago, gerente del Servicio de Aguas, secretamente enamorado de su madre, que le regaló el único juguete recordado de su infancia. El escándalo que provoca su despedida estalla en una sesión navideña del cineforum, cuando los flechas le silban la presentación del Orfeo de Cocteau. La prensa falangista aprovecha el trance para ajustar cuentas y Umbral el barullo para decir adiós. Ya en Madrid, publica a lo largo del verano de 1962 su Crónica de las tabernas leonesas, en cuyo capítulo dedicado a Villa Evarista, la bolera con porrón del Ejido, confiesa su nacimiento en 1932. Han pasado los años pero algunos malentendidos siguen en pie.

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