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Se va notando

 

LA GAVETA CÉSAR GAVELA
04/03/2018

En León llevamos más de treinta años de elegías y rasgamientos de vestiduras. Razones hay para ello, sin duda, pero no es cosa de repetir, una vez más, la lista de agravios, éxodos, olvidos y demás calamidades reales o ficticias. Sencillamente, porque nos las sabemos todas.

Pues bien, a la vez que arrastramos nuestra aburrida carga de desolaciones, últimamente parece que una parte de la provincia, la más poblada, se está sacudiendo la resignación y la queja ritual. Me refiero al área metropolitana de León, la que configura la capital con San Andrés y otros municipios. Donde vive más del 40 por ciento de los leoneses. Una sociedad cada vez más emprendedora, moderna y conectada con el resto de España y el mundo. León capital y su alfoz tiran de la provincia, tal vez nunca lo hicieron tanto. Nada que ver con aquel tiempo en que éramos seiscientos mil leoneses, de los que solo 80.000 vivían en la capital. Todo va cambiando y no a peor. A ello se añade que el discurso de la lamentación muchas veces es exagerado. Y también iluso. Porque es harto improbable que tantas aldeas nuestras casi vacías se vuelvan a poblar. ¿Por quiénes? ¿Por los plañideros habituales, esos que, curiosamente, viven en ciudades y no están dispuestos a instalarse en el mundo rural?

He pasado unos días en León y he visto otro ritmo, otra pinta. O así me ha parecido. Obviamente, León no es una gran ciudad, ni un faro de poder político, económico o cultural. Pero la impresión dominante es que está mucho más vivaz y optimista. Más cómplice con lo nuevo, con lo universal. León está construyendo una pequeña metrópoli, que tiene muchos apoyos: el AVE, el Musac, la gastronomía, la universidad, su gran riqueza histórica y artística, cada vez mejor ofrecida, y muchas otras iniciativas públicas y privadas. Ahora bien, lo que no se puede aceptar es que el otro «hinterland» provincial, el que conforma la ciudad de Ponferrada y el corredor Bembibre-Villafranca, siga en la decadencia, casi en la desesperanza. Un ferrocarril de calidad que enlace León con Monforte así como la autopista de Orense son imprescindibles. Herramientas capitales para que se desarrolle la fecundidad y el trabajo de los bercianos. Conjugando pasado y presente.

Hay porvenir para la provincia aunque de otra manera. Las locomotoras mineras están bien en los museos y los leoneses estamos ya en otro lugar. O empezamos a pisarlo. Se nota, poco a poco se nota. No somos una provincia elegíaca; hemos sido tierra de industrias, de Institución Libre de Enseñanza, de hombres y mujeres de gran valía y coraje, de un destacable sentido ético y de un ejemplar compromiso con su tierra. Y todo eso vale mucho. Es la entraña que está en la base de ese nuevo León que va surgiendo. Imaginativo, educado y abierto. Sin olvidar que queda mucho por hacer. Y siempre quedará porque la vida es eso.






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