+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

TRIBUNA TRIBUNA

Vestigios

 

Vestigios -

Jaime Lobo Asenjo ExSenador por LEÓN
07/03/2018

La izquierda más radical, Pozo Grajero y compañía, dicen estar encantados con el acuerdo municipal de León que, según ellos, limpiara la ciudad de vestigios del franquismo, cosa que respeto pero que no comparto en absoluto, pues pretende una vez más dar satisfacción al deseo de revanchismo de quienes perdieron una guerra. Y lo hacen poniendo por delante la falsificación histórica, consistente en situar el comienzo de la gran tragedia española del siglo XX, en el 18 de julio de 1936, olvidando las causas que nos llevaron a ella, ocultando hechos tan significativos como que el Frente Popular llegó al poder falsificando un resultado electoral, pero eso no les interesa recordarlo, por lo que su visión se limita a decir que en 1936 había un régimen democrático equiparable al de hoy, y los «malísimos» se sublevaron contra él, por lo que es obligado cambiar todos los símbolos y vestigios que recuerden, aun que sea remotamente, al régimen anterior.

Una vez más, pienso que no es el momento de luchar contra la dictadura de Franco («lanzada a moro muerto»), fallecido hace nada más y nada menos que 42 años. Es el momento de luchar en defensa de la libertad de la que hoy disfrutamos, gracias a la Constitución que nos dimos los españoles, frente a los aspirantes a tiranos que aparecen en el horizonte, frente a los que pretenden que sea el Estado y no los historiadores, quienes rescaten la historia, dado que la historia no es un objeto jurídico, y esta no debe corresponder ni al Parlamento ni a las corporaciones ni a la autoridad judicial.

Las izquierdas, en general, dicen estas cosas, pero por más que se empecinen, hay cosas que no se pueden borrar de un plumazo de las hemerotecas ni de la historia. En el colmo del cinismo, estos de León, exigen al obispado su cooperación «para conservar en formol el recuerdo de los años negros del genocidio y la persecución a la libertad». ¿A que se están refiriendo? ¿A la ejecución de miles de inocentes en Paracuellos, Aravaca, Torrejón de Ardóz o Carcel Modelo. ¿A las «checas» de Madrid o Barcelona? ¿A los trece obispos asesinados o a los 4.118 miembros del clero o los 2.365 religiosos y las 263 monjas ejecutadas por anarquistas de la CNT como José Sierra, que el solo fusiló a 45 hermanos maristas? Como escribiría acertadamente el magistrado Gomez de Liaño: «Las almas de los muertos beben las aguas del río del olvido, de nada vale reanimar lo que ya es carne de la historia, pasemos una esponja sobre las fechas amargas, y esgrimamos esa figura jurídica que se llama cosa juzgada».

Por lo dicho, habrá que llegar a la conclusión de que al no haber una demanda social que justifique la necesidad de acciones como la que nos ocupa, ello corresponde exclusivamente a una acción ultrapartidista y no a las necesidades de los ciudadanos. En resumen, agitación y propaganda aun a costa de reabrir viejas heridas, que no construyen el futuro sino rehacen un pasado abominable.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla