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Viejo truco del almendruco

 

al trasluz eduardo aguirre
12/01/2018

Puigdemont quiere ser investido president por control remoto. O sea, desde Bélgica. Al Capone dirigía desde la cárcel su imperio, pero fue porque el idioma inglés no diferencia entre ser y estar. En castellano y en catalán sí se distingue entre estar en Barcelona y ser del Barça. No se puede presidir desde lejos una institución pública. «Pues yo me casé por poderes», argumentará esa lectora nonagenaria que todos los columnistas tenemos. Vale, pero la noche de boda no la delegó en nadie y después estuvo usted de cuerpo presente en sus siete partos. Lo de don Carles es mero cinismo y acoquine. Cuando uno huye y se deja olvidado el sentido del ridículo ocurren estas cosas, y otras más bochornosas que aún hemos de verle a quien aspira a presidir la Generalitat desde una chocolatería belga. El exconsejero de economía Andreu Mas-Colell propone que siga allí como presidente honorífico, a la vez que en España estaría su gobierno técnico. Muy cosmopolita. ¿Y los conserjes tendrán que coger el avión cada vez que don Carles pida que le suban el Sport? Con ese dispendio, no hay colchón suizo que cien años dure. A mí se me ocurre solucionarlo mediante un viejo truco de magia salomónica. Tras meterle en una caja se le sierra en dos mitades: de ombligo para arriba se queda en Bélgica, de ombligo para abajo regresa a Cataluña. O viceversa, claro. La casquería sobrante, a repartir entre los socios de gobierno. «¿Y le dolerá?», se preguntará Pilar Rahola. Lo dudo, no se conoce mago que se haya cortado con el viejo truco del almendruco.

Entre cábalas jurídicas y tecnológicas el separatismo ha olvidado que las elecciones las ganó Inés Arrimadas. Según el CIS, el separatismo catalán ya no figura entre las primeras preocupaciones de los españoles. El cambio no ha sido por desinterés, sino por empacho de matraca.

Mientas, el alcalde Antonio Silván ha dado la bienvenida a Manjar de Reyes. Gastronomía y hospitalidad deben ir parejas, en un ser y estar inseparables. Pronto lo descubrirá el centrocampista japonés Ideguchi, ya incorporado a la Cultural. Descubrirá eso y que en León el chorizo pica. Lo de por qué Puigdemont quiere ser presidente por control remoto, ay, ya le puede llevar más tiempo.

   
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