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«Prieto Picudo es la reina de los rosados»

Roberto y María Teresa Cascallana Sánchez
Bodegas Cascallana

«Hace el mejor clarete posible. La Prieto Picudo es sin duda alguna la variedad reina para los rosados». Roberto Cascallana, que pone con su apellido nombre a los vinos, dirige en la bodega familiar de la misma mención la actividad enológica a la que llegó a partir de los destilados del abuelo Lucio.

 

María Teresa y Roberto Cascallana, en el viñedo que se extiende en las inmediaciones de la bodega en Cubillas de los Oteros. - B. fernández

Rafael Blanco
11/10/2013

Sobre la fachada del número 29 de la calle La Amargura de Cubillas de los Oteros se lee la mención Bodegas Cascallana y se indica 1949 como el año de fundación. Fue el abuelo Lucio el que inició la actividad, a la que luego dio continuidad su hijo Cayo. Ahora la desarrollan y diversifican los hijos de éste, Roberto y María Teresa Cascallana Sánchez. Pero con ser importante la labor en torno al vino, sólo es complementaria de la principal: la elaboración de aguardientes y licores que convierten la histórica destilería en lugar de visita obligada.

Con viñedo propio de nueva planta —seis hectáreas y media de Prieto Picudo y una y media de Albarín— y con suministro del entorno hasta la entrada en producción, la bodega, que mantiene separadas sus actividades, elabora vinos a granel, en bag in box, una línea de vinos de mesa —Gran Baluartes blanco, rosado y tinto— y una de calidad al amparo de la Denominación de Origen Tierra de León y que bajo la mención de R. Cascallana presenta un blanco de Verdejo, que desde este año será de Albarín, y un rosado y un tinto joven de Prieto Picudo en un entorno geográfico en el que apenas quedan unas cuantas cepas más que las recién plantadas.

«Es lo que tenemos», dice Cascallana Sánchez en referencia al Prieto Picudo. «Y tenemos que tirar por ello», añade en una reflexión en la que hace valer la variedad: «Es mejor el rosado, pero hay que romper el mito de que no vale para tintos y no envejece bien. Todo lo contrario. Estamos en la fase de explorar su potencial para el tinto, que ha mejorado mucho su nivel en los tres últimos años».

Uno y otros son el complemento de los aguardientes, de las cremas de orujo, que incluyen el chocolate como peculiaridad, o de los licores de café, hierbas, miel… que ponen un punto de dulzura al final de la calle La Amargura.

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