+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

EL FUTURO DE LA MINERÍA ■ EL CARBÓN EN EL PUNTO DE MIRA

2018, año cero para el carbón leonés

Sólo tres empresas, dos en liquidación, sobreviven con cuatro explotaciones en un sector que apenas emplea a 350 trabajadores en las minas. Sin embargo, los acuerdos de 2017 elevaron la producción local para las térmicas hasta las 700.000 toneladas.

 

Últimos trabajadores en Santa Cruz del Sil. - DL

03/01/2018

maría j. muñiz | león

Con la mayor parte de los restos del sector en liquidación, la incertidumbre sobre el futuro panorama de generación energética, la duda en el horizonte de las centrales térmicas y un pulso constante de negociación entre empresas carboneras y eléctricas, la minería leonesa afronta 2018. Un año clave en el que concluye un Marco de Actuación estatal que se abrió en 2013 y en realidad nunca llegó a cumplirse, y se cierra el plazo dado por la Unión Europea para que permanezcan activas las empresas que hayan recibido ayudas a partir de 2011 y no las devuelvan.

Un horizonte sobre el que planean no pocas dudas. Y una certeza: «En realidad no tendría sentido ser demasiado estricto con las minas rentables que quedan aquí, que son muy pocas; cuando Europa está buscando fórmulas de ayuda en otros países», comentan fuentes del sector.

De momento el hecho cierto es que los dos cielos abiertos (la Gran Corta de Fabero y el de la Hullera Vasco Leonesa) y las dos minas de interior que sobreviven (Salgueiro y La Escondida) apenas dan empleo cuando están todas en funcionamiento a 350 trabajadores en las funciones puramente mineras. Y sólo Hijos de Baldomero García mantiene su actividad empresarial sin administradores concursasles, el resto está en proceso de liquidación.

Producción

Aun así, con no pocos problemas, se mantienen en activo. De momento la Corta de Fabero y Salgueiro, de Uminsa, firmaron a finales de octubre un contrato de suministro con Endesa hasta finales de 2018, lo que da cierta estabilidad a los trabajadores. Y permite a la administración seguir teniendo ingresos y mantener la actividad hasta que se decida a quién adjudicar la explotación.

A la espera del acuerdo también con Endesa, y con un mínimo de actividad tras haberse deshecho de sus trabajadores, La Escondida está a la espera de un nuevo contrato que le permita volver a la actividad.

En la Hullera Vasco Leonesa siguen desmantelándose las explotaciones de interior para dar paso a la ampliación autorizada del cielo abierto. Negocia ya contra reloj un nuevo acuerdo con Gas Natural Fenosa, su principal cliente, y tiene solicitado un expediente de regulación para su plantilla, en caso de que no se logre un acuerdo que debería haberse cerrado hace tiempo.

El problema no es la intención de ambas partes, sino el precio con el que presiona la eléctrica, que necesita un ajuste al alza sobre el actual para garantizar la rentabilidad de la minera.

Desde el sector se considera que los dos cielos abiertos son rentables en «prácticamente cualquier situación de los precios internacionales»; mientras que las dos minas de interior son competitivas a precios adecuados, más con las perspectivas de encarecimiento que se dibujan en este momento en los mercados internacionales.

Al alza

La producción de carbón de la provincia a lo largo del año recién concluido se situó en el entorno de las 700.000 toneladas. Muy lejos de los cinco millones de toneladas que las minas leonesas producían en 2003, incluso de los 1,8 millones de 2011. Pero sensiblemente por encima de los dos ejercicios anteriores: en 2015 sólo se extrajeron 360.000 toneladas; y en 2016 apenas 170.000. Muy lejos en todo caso de las previsiones de producción que preveía incluso el proceso de reconversión.

El año pasado la mayor producción en la provincia la alcanzó el cielo abierto de la Hullera Vasco Leonesa, con alrededor de 400.000 toneladas vendidas. Cerca de las 500.000 que contempla la producción del proyecto que tiene autorizado.

La empresa, que lleva casi dos años en el proceso de liquidación, logró cerrar el año pasado tres contratos: uno variable con Gas Natural Fenosa para la térmica de La Robla, de entre 10.000 y 30.000 toneladas mensuales, a precio fijo; otro de unas 10.000 toneladas mensuales con EDP para la térmica asturiana de Soto de Ribera y un tercero con Iberdrola de 5.000 toneladas al mes para la térmica palentina de Velilla.

En el ejercicio actual el acuerdo con EDP se mantiene, el de Gas Natural está negociándose y el de Velilla se canceló tras la decisión de Iberdrola de prescindir del negocio del carbón en su generación.



Club de prensa