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los cacharros mantienen su fama

Una distinción para los alfares de Jiménez

La Junta declara de Zona de Interés Artesanal a los cuatro talleres que aún trabajan el barro en el último centro alfarero de León.

 

Valentín Peñín, de la Catedral del Barro, junto a su exposición. JESÚS -

12/08/2017

rafa reyes | jiménez de jamuz

El Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) publicó ayer una resolución de la Dirección General de Comercio y Consumo de la Consejería de Economía y Hacienda, que reconocía a la localidad leonesa de Jiménez de Jamuz como Zona de Interés Artesanal de la Comunidad.

El Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz presentó esta solicitud en el Registro de la Junta de Castilla y León hace prácticamente un año en representación de cuatro alfareros artesanos. Se trata de un distintivo identificador que tendrá una validez de cinco años, renovables por iguales periodos a solicitud del interesado.

«El hecho de que nos distinga supone una responsabilidad, por lo que debemos seguir trabajando igual o mejor». Valentín Peñín, alfarero de La Catedral del Barro, reacciona así a este distintivo. El artesano comenta lo necesario que es «cuidar el oficio» y se muestra orgulloso ya que es «el reconocimiento a una trayectoria», al mismo tiempo que destaca «la importancia que tiene de cara al exterior en cuanto a marketing».

Desde la Alfarería Miguel San Juan destacan esta acreditación como «un premio al trabajo bien hecho durante años y, sobre todo, generaciones».

La alfarería María Teresa y Esteban, dedicada especialmente a productos de cocina, agradece la fidelidad de los clientes durante años: «Ellos ya nos han dado ese reconocimiento con el trabajo que siempre tenemos». El taller va ya por la septima generación, lo que evidencia la vocación familiar que existe entre ellos. «Estas cosas son buenas para todos, veremos a largo plazo si nos ha beneficiado», concluye María Teresa.

Por otro lado, Vicente Murciego, fundador de la tradicional alfarería Taruso, una de las más prestigiosas, no esconde su preocupación sobre el oficio, ya que «no se ven síntomas de relevo generacional». Valora el reconocimiento como «merecido ya que el pueblo se ha dedicado a la alfarería desde hace muchos años». Si bien es cierto que el menaje del hogar, la fabricación de orzas y los artículos de jardinería han sido siempre su principal línea de producción, Murciego considera que «para los pocos que quedan vendrá bien esta ayuda en el sentido económico».

Jiménez de Jamuz es el núcleo alfarero más importante de la provincia de León, sobre todo por la gran calidad de su barro. Además, cuenta con un museo dedicado a la alfarería, el Alfar Museo, donde se realizan talleres didácticos. Aunque a mediados del siglo XX había una centena de profesionales y ahora apenas quedan cinco alfares, la tradición artesana de este municipio no ha cambiado, incluso se ha adaptado a las nuevas demandas de mercado.

Dos artesanos preparan un pedido para las fiestas de un pueblo en el taller de Miguel San Juan. JESÚS

María Teresa, de alfareria María Teresa y Esteban levanta en el torno una pieza. JESÚS

Vicente Murciego, de la Alfarería Taruso, elabora minuciosamente diferentes ánforas JESÚS.

   
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