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Dos de las cuatro zonas termales más importantes están en León

 

23/01/2017

El proyecto sobre las Aguas Minerales de Castilla y León (Panorámica actual y perspectivas de futuro) sirve para revisar todas las referencias termales de las que se tenía constancia en León, tanto si se mantienen en actividad como si se encuentran abandonadas. En la mayoría de los casos se ha podido constatar que las propiedades relacionadas con la temperatura y la mineralización permanecen inalteradas. Prueba de ello, es el hecho de que en la actualidad existen proyectos de rehabilitación de antiguos balnearios termales para el aprovechamiento de las aguas que todavía manan. En otros casos, una vez acondicionadas las captaciones originales, los antiguos edificios podrían ser rehabilitados. Este y otros trabajos anteriores han puesto de manifiesto la existencia de zonas geotérmicamente anómalas que están relacionadas con la presencia de almacenes geotérmicos de baja o media entalpía. Dentro de la comunidad se pueden diferenciar cuatro grandes zonas en las que la presencia de manifestaciones termales es más acusada. Por una parte, la zona situada al Suroeste de la capital burgalesa en la que están catalogados sondeos procedentes de campañas de investigación para almacenamiento de gas y de los que afloraron aguas con temperaturas por encima de los 40 grados de temperatura. Además, existen referencias de almacenes geotérmicos situados en la depresión de Treviño, al Noreste de la provincia, en donde se ha constatado la presencia de un acuífero calcáreo situado bajo el relleno Terciario a una profundidad variable entre 500 y 1.500 metros. Una segunda zona de interés se localiza al Norte de la provincia de León. Aquí son frecuentes los manantiales de aguas templadas aprovechados, desde época romana, en famosas caldas. Se consideran manantiales de escaso interés para un posible aprovechamiento geotérmico, puesto que en la mayoría de los casos, las temperaturas de surgencia apenas superan los 25 grados. La tercera zona a considerar, se sitúa en el Sureste de la provincia de León, en donde se tiene constatada la existencia de una anomalía geotérmica de 4-6 grados por cada 100 metros de profundidad, (el gradiente geotérmico normal es de 2-3 grados), que se ha corroboró posteriormente en varios alumbramientos realizados en Cabañas, Gordoncillo, Mayorga de Campos, Sahagún, etc., en donde se midieron temperaturas de surgencia superiores a los 25 grados. Por último merece la pena destacar la zona Oeste de la provincia de Salamanca, en donde son conocidas desde tiempos remotos surgencias de agua caliente que tradicionalmente se han aprovechado para uso termal, con temperaturas por encima de los 30 grados, aprovechadas en la actualidad, en su mayoría, en establecimientos termales.



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