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El pasado leonés aflora en tierras pucelanas

El hallazgo de un pendón recuerda a Becilla de Valderaduey su origen leonés.

 

El pendón leonés frente a la iglesia en la que fue encontrado. - dl

maría carnero | león
23/04/2013

Las labores de limpieza realizadas el pasado fin de semana en la iglesia de la localidad vallisoletana de Becilla de Valderaduey, con motivo a la celebración de la fiesta del Cristo el primer domingo de mayo, destaparon un pequeño tesoro leonés que permanecía oculto en un almacén del templo.

Un bulto cubierto de gran tamaño, situado en un almacén de la iglesia junto a viejos adornos navideños, llamó la atención a los miembros de la cofradía del Santísimo Cristo de las Aguas mientras hacían la limpieza. El alcalde de la localidad, Gilberto Castañeda, que además es arquitecto e historiador, enseguida se dió cuenta de que no se trataba de un objeto cualquiera y mandó abrirlo. Grande fue la sorpresa cuando descubrieron que se trataba de un pendón leonés. «Enseguida me dí cuenta del orígen del estandarte, por su inequívoco color rojo carmesí y por las bandas de color oro que lo atraviesan», explicó el regidor a este periódico.

Rápidamente se abrió el debate en esta pequeña localidad de unos trescientos habitantes. Los más ancianos del lugar recuerdan haberlo visto sacar alguna vez, aunque sin ponerse de acuerdo en la fecha ni en el año. Lo cierto es que este curioso hallazgo recuerda que este pueblo ubicado al norte de Valladolid tiene un pasado leonés, ya que era uno de los que pertenecieron a la provincia hasta comienzos del siglo XIX, cuando la reorganización territorial llevada a cabo entonces lo puso al otro lado de la frontera que divide León y Valladolid. A pesar de ello, no fue hasta 1952 cuando la localidad dejó de pertenecer al Obispado de León.

Tras un primer estudio, Gilberto Castañeda, gran amante del periodo histórico en que Castilla y León eran dos países diferentes, precisa que «se trata de un pendón prácticamente de batalla, con una vara que mide unos cuatro metros, de seda adamasquinada color morado carmesí, dividido en cuatro bandas por líneas de oro, estando orlado en el mismo color. Dispone de remos a ambos lados para ayudar en su desplazamiento peatonal».

El pendón aparecido recuerda la grandeza un tiempo atrás de un municipio que hoy supera mínimamente los 300 habitantes, que tras el tratado de Sahagún entre los reyes de Castilla y León era uno de los dos pueblos hoy pertenecientes a Valladolid que seguían perteneciendo a León, cuando muchos de los pueblos que hoy son León no lo eran, como Sahagún.

La villa de Becilla se encuentra habitada desde la prehistoria. De hecho aún conserva numerosos restos de la presencia romana entre los que destaca el puente y la calzada elevada así como mosaicos y esculturas.

Pero será en la Edad Media en la que tal vez brilló más su historia, como una de las villas fortificadas del reino de León en la frontera con Castilla, controlando la frontera de la cañada real leonesa occidental. De aquí partió el linaje de Osorio de Villalobos, señor de la villa y uno de los principales conquistadores de Coria a los moros; linaje que con el tiempo tendría, entre otros títulos, el de señor de Valderas y Marqués de Astorga.



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