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SANTA COLOMBA DE CURUEÑO

El fuego siembra la desolación en unas 200 hectáreas de bosque

La Junta declaró el nivel 2 de riesgo al peligrar dos pueblos

 

El fuego siembra la desolación en unas 200 hectáreas de bosque - JESÚS F. SALVADORES.

A. DOMINGO | SANTA COLOMBA DE CURUEÑO
14/05/2018

La lucha contra el incendio forestal que se declaró el sábado por la tarde en las inmediaciones de la ermita de Santa Ana vivió sus horas más críticas tras oscurecer, para mejorar la situación a lo largo de la jornada de ayer. A las 23.30 horas del sábado, la Junta declaraba el nivel 2 de riesgo —en una escala de 0 a 3— en el Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León (Infocal). A las brigadas y la maquinaria pesada —tres bulldozer, uno de Zamora— que trabajaban en la zona se unió la Unidad Militar de Emergencias (UME) para colaborar en las labores de extinción y defender las localidades de Ambasaguas y Barrio de Nuestra Señora, poblaciones a las que el fuego podía afectar por el fuerte viento. Ya por la mañana quedaba patente que el incendio, que afectó a una superficie de unas 200 hectáreas de importante valor ecológico y económico por tratarse de pinar y robledal, por , ya no iba a aumentar su perímetro

El monte de pinos y robles se convirtió en el de los árboles de ceniza. JESÚS F. SALVADORES
Una panorámica vista del valle incendiado. JESÚS F. SALVADORES

En una noche de resplandores rojizos, «el fuego tiraba, pese a los tres grados bajo cero que teníamos», explicaban ayer testigos presenciales. Lo cierto es que la provincia registró una de las temperaturas más bajas del país, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Con termómetros más altos quizá hubiera sido más complicada la extinción.

Con la luz del día volvieron a trabajar los helicópteros y a medida que avanzaba la mañana se iban apagando los focos pendientes. Sin embargo, el temor a que el viento avivara los rescoldos mantenía el operativo. Según la Junta de Castilla y León, ayer trabajan tres técnicos, cuatro agentes medioambientales, tres bulldozer, cuatro cuadrillas, tres helicópteros, tres brigadas aerotransportadas y una autobomba, además de los militares de la UME y sus medios.

Dada la buena evolución de los trabajos a lo largo de la jornada de ayer, a las cinco de la tarde se redujo el grado de peligrosidad a nivel 1, al no peligrar población alguna y se ordenaba el regreso de la UME a su acuartelamiento.

El pedáneo de Ambasaguas, Luis Sánchez, aseguraba ayer que la llamas consumieron la leña reservada al pueblo para el próximo invierno, después de que la pedanía encargarse los trabajos de corte a una empresa. «Diez personas cortando leña durante dos semanas», explicaba. Además, mostró crítico con la gestión de los montes que se impone a las pedanías.

Los cálculos

Señaló que el fuego afectó a tres pedanías del municipio y que sólo en Ambasaguas se habían quema «400 de las 470 hectáreas» de monte propiedad de la entidad local menor. La guerra de cifras sobre el terreno afectado había comenzado, pues mientras unas fuentes señalaban que podría tratarse de un zona de 200 hectáreas, algunos la situaban en 600, 800 e incluso más. Por su parte, la Consejería de Medio Ambiente señaló que no iba a facilitar un dato oficial, al menos durante la jornada de ayer. Quien ofrece la cifra más baja —la web forestry.es— ha mostrado hasta el momento acierto en sus cálculos, siendo la primera que fuente que ofreció datos fiables de superficie arrasada en el incendio de Cabrera de este verano y el de Sosas de Laciana en octubre, entre otros.

Vecinos del municipio que paseaban ayer por la zona arrasada no dudaban en señalar ayer el origen intencionado del incendio. El argumento en el que se fundamentaba no era otro que el humo «era muy negro» cuando se declaró el siniestro. También manifestaron que los incendios responden a «la especulación con la madera» de pino y roble.

Otro debate abierto, como ocurre en estas ocasiones, es la mayor o menor diligencia de los medios en actuar. El pedáneo de Ambasaguas se quejaba de no haber visto un bulldozer hasta las nueve y media de la noche del sábado.

Quedaba el consuelo de que el fuego no arruinó ninguna edificación y el que el colmenar que se había dado por perdido se pudo recuperar. Los 46 enjambres vieron pasar el fuego por el paraje en el que se encontraban sin casi sufrir daños y los apicultores procedieron a trasladar las colmenas a otro punto.

Tras decretarse ayer por la tarde el nivel 1 de riesgo quedaron trabajando un técnico, dos agentes medioambientales, los tres buldozers, tres cuadrillas de tierra, tres helicópteros, dos brigadas aerotransportadas y una autobomba.

VÍDEO: F. OTERO PERANDONES



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