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boñar

La UPL propone destinar el edificio de la fábrica de talco para uso turístico

Desea que el Ayuntamiento negocie con la empresa la cesión de este inmueble.

 

Los edificios de la fábrica de talco situados dentro de la villa de Boñar. - CAMPOS

JOSÉ MARÍA CAMPOS | BOÑAR
18/02/2012

El grupo político de la UPL de Boñar a través de su portavoz, Alfredo Soto, ha instado al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Boñar a que mantenga contacto con la empresa de Talcos de Boñar para que se haga una cesión del edificio de la fábrica de talco situada en Boñar. La empresa está demoliendo todo el entorno de la fábrica, respetando la edificación dado que está protegida. «Creemos que puede ser un buen momento para negociar con la empresa la cesión de dicho edificio para la posible explotación con fines turísticos», según Soto quien recordó que desde el Ayuntamiento se necesita fomentar e impulsar el turismo «puesto que actualmente es la principal fuente de ingresos de todo el municipio».

Desde la UPL se entiende que dado el cierre de la explotación de talco haya que intentar que el edificio no quede abandonado y que con el paso de los años pueda amenazar ruina como ha sucedido con otras edificiaciones antiguas del municipio. «Es una oportunidad que se nos presenta y que desde el Ayuntamiento de Boñar se debería tratar este tema con la empresa» puntualizó Soto.

La Sociedad Española de Talco se constituyó en 1925 con capital íntegramente local. En un principio comenzó a explotar la mina de interior San Andrés, que se convirtió en la principal actividad económica de la zona con el paso de los años. En 1992 desembarcó en la compañía la multinacional francesa Luzenac, actualmente Rio Tinto Minerals. En el año 2000 esta sociedad absorbió a Ibérica de Talcos, empresa con explotaciones anexas a las de la sociedad originaria del proyecto. Desde la llegada de la multinacional francesa se llevó a cabo un fuerte proceso de inversión para sanear la compañía y hacerla más competitiva con la modernización de la fábrica de Boñar. En 1992 la empresa anunció el cierre de la mina de interior, y el mantenimiento de la explotación a cielo abierto, Respina. El proceso afectó entonces a 17 trabajadores, y se llevó a cabo por la falta de rentabilidad del talco extraído del pozo, así como por el alto contenido de impurezas del mineral que se extraía. De la explotación de interior se extraían entonces 9.000 toneladas de talco al año, frente a las 30.000 toneladas que ya daba por entonces la mina a cileo abierto.

Las explotaciones de talco en Puebla de Lillo y las fábricas en Boñar han constituido durante casi un siglo la principal actividad económica de la zona, apoyada antes por la actividad agrícola y ganadera, y más recientemente por el desarrollo del turismo y el negocio de la estación de esquí de San Isidro. La pérdida de esta empresa ha supuesto un gran revés para el empleo y la actividad económica de la comarca.



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