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Reportaje | JOSÉ MARÍA CAMPOS

La lápida vadiniense de Vado

Riaño rinde homenaje al arqueólogo Antonio Aguirre Andrés

 

Esperanza Aguirre descubre una placa en homenaje a su marido, Antonio Aguirre. - CAMPOS

13/06/2010

El Ayuntamiento de Riaño rindió ayer un homenaje al arqueólogo Antonio Aguirre Andrés por haber donado una lápida Vanidiense, dedicada a Vado Nebira, que se encontró en los años cincuenta cuando se construía el puente de Remolina. El ingeniero director de las obras, Domingo Muñoz, cedió la lápida a Aguirre, la cual permaneció hasta hace unos meses en su casa de Bilbao. Alfonso González, presidente del plataforma por la recuperación del valle de Riaño, mantuvo contactos con Esperanza Aguirre, viuda del arqueólogo, quien accedió a que la lápida vadiniense fuese trasladada a Riaño y más concretamente al museo etnográfico de Riaño.

Según recordó el historiador Evelio González, la lápida llegó a Bilbao en 1955 y el arqueólogo Aguirre la estudió y catalogó. En el libro Tumbas, antiguos ajuares e inscripciones antiguas incluyó la lápida como de tipo vadiniense e hizo una transcripción.

En este acto de homenaje que se celebró en el salón de pleno estuvo presente la viuda y familiares que fueron recibidos con una palabras del escritor Saturnino Alonso quien hizo una introducción poética sobre el pueblo vadiniense. En el museo etnográfico de Riaño, la viuda de Aguirre descubrió una placa en homenaje a su marido. La corporación en pleno hizo entrega de varios recuerdos y regalos a la familia Aguirre. El acto finalizó con una comida en el mesón de Riaño.

Alfonso González recordó que en verano del 2007 el historiador Evelio le encomendó la recuperación de la lápida vadiniense de Vado Nebira. El primer lugar que visitó fue el museo del mar de Guecho, «pero allí no había nada y nadie sabía nada». Continuó la búsqueda por internet y correos electrónicos y visitó el museo marítimo de Bilbao. En el museo arqueológico de Vizcaya es donde tiene noticias por primera vez de Antonio Aguirre dado que fue el que hizo la parte arqueológico de este museo. «En el puerto de Bilbao me ponen con contacto con un hijo de Antonio Aguirre. En octubre del 2008 visite a Esperanza Aguirre con la que mantuve una conversación y me dijo que las lápidas las tenían guardadas», según Recordó González. A partir de aquí se inició un proceso de contactos con la familia Aguirre y con el Ayuntamiento para poner en marcha el traslado de la lápida vadiniense de Vado Nebira a Riaño. «El día de nochebuena del 2009 me llamó el hijo de Esperanza para que fuese por la lápida vadiniense. En el día de nochevieja junto con mi hermano trasladamos la piedra de Bilbao o Riaño. Fue un momento emocionante por recuperarla y a la vez conocer a una familia estupenda», recordó Alfonso.






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