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Mari Trini ya no tiene quien le llore

Fallece el hermano de la mujer desaparecida en Matadeón hace 30 años, su último familiar .

 

Trini, años 80, y Carlos en 2017. DL / GAITERO -

Mari Trini ya no tiene quien le llore -

07/12/2017

ana gaitero | león

Murió solo, tras un mes ingresado en el hospital gijonés de Cabueñes y sin nadie que le acompañara en el camino al cementerio, salvo los empleados de los servicios funerarios. Se fue sin saber el paradero de su hermana y su sobrina. Como si la maldición del olvido hubiera caído sobre la familia. Carlos Manuel Suardíaz Suero vivía entre la calle y los bares y dormía al abrigo de los cajeros. El hombre que denunció la desaparición de María Trinidad Suardíaz y de la hija de ésta, Beatriz Da Silva Suardíaz, falleció esta semana en Gijón. Se trata del hermano y único familiar directo de la asturiana de Bárzana (Villaviciosa) que desapareció hace 30 años en León. A Mari Trini y su hija la buscaron infructuosamente en Matadeón de los Oteros en 2016, en el solar de la casa que su marido, Antonio María Da Silva, el Portugués, había comprado y arreglado en el pueblo. Se sospechaba que ambas podían haber sido asesinadas y enterradas en la bodega. Solo se hallaron unas ropitas de bebé. Ni rastro de sus cuerpos.

La última vez que Carlos vio a su hermana fue en el verano de 1987. «Fui un día a La Casita (Adoratrices de Gijón), con la niña, y me dijeron que se había ido con él», relató a Diario de León. Carlos llamaba «bandido» a su cuñado. No le nombraba. Le pareció raro que Trini se fuera «sin decir nada».

En 2001, después de la muerte de su padre, que también buscó infructuosamente a Mari Trini y la niña, presentó una denuncia en la Comisaría de Gijón. La última pista de la mujer está en la Audiencia provincial de León, a donde tuvo que ir a declarar, junto al marido y agresor, en julio de 1987 tras una denuncia de malos tratos. Desde entonces su rastro se ha esfumado. Mari Trini ya no tiene a quien la llore. O ella a quien llorar, si aún vive. Maruja, la madre, murió en 1986; otro hermano fue atropellado en 1989 y falleció con 28 años, y Gonzalo, el padre, en una residencia años después.



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