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INAUGURACIÓN DEL MUSEO

Capital del chocolate

El Museo del Chocolate abre una etapa y busca ser en un referente para Europa. La nueva sede combina tradición y modernidad para ofrecer una visita única.

 

Elvira Casado, Emilio Orejas, Victorina Alonso, Antonio Silván, Juan Carlos Suárez Qu¡ñones y Domingo Aira, en la inauguración. - MARCIANO PÉREZ

A.G. VALENCIA | ASTORGA
15/02/2015

Astorga engorda su historia. La de ayer pasará a la posteridad por ser la fecha en la que se hizo realidad un sueño. La nueva sede del Museo del Chocolate, en el Palacete de Magín Rubio, es ya el lugar que alberga la colección chocolatera más singular de España y desde donde espera convertirse también en un referente para Europa y más allá de sus fronteras.

La inauguración del nuevo centro cultural se celebró por todo lo alto. El folklore y la música dieron la bienvenida al centenar de personas invitadas. El olor a nuevo de la casona se confundía con el del cacao que ha devuelto al palacete el fin para el que fue pensado, como vivienda de industrial chocolatero.

Fue en 2002 cuando la actual directora del Museo, Elvira Casado, recibió el encargo de realizar un inventario de la colección del astorgano José Luis López, que durante años acarició lo que ayer se hizo realidad. «Nunca dejó de sorprendernos», dijo la responsable, que reconoció que casi desde el principio se dieron cuenta de que una nueva sede sería necesaria. «El número de visitantes que recibe el museo y las largas colas que se formaban ya evidenciaban la necesidad», aseguró Casado, que ayer, al fin, vio cumplido el propósito. «El nuevo museo no ha necesitado de grandes presupuestos», reconoció, «es fruto del trabajo y la honestidad. Es esta sencillez la que lo hace grande», subrayó, sin olvidarse de apuntar que en la nueva sede la colección alcanza relevancia mundial y el chocolate se eleva a la categoría de arte. Se trata de un museo amplio y sin barreras, con proyección de futuro, que guarda en el bajo el espacio para que estudiosos e investigadores sigan indagando en la vida del chocolate. Incluso cuenta todavía con una fábrica artesanal, La Maragatina, que no se descarta que su visita se incluya en la ruta de la colección.

«El éxito está en la cercanía del producto», terminó la directora, recordando que Astorga vuelve a oler y a respirar el cacao, la industria que auspició otros negocios.

El museo, como recordó el director del proyecto museográfico, Domingo Aira, combina tradición e innovación, con un diseño al servicio de las piezas. Las obras le han valido el realce de los fondos. El museo cuenta con 10.800 piezas, de las que se exponen alrededor de 300. «El equilibrio expositivo se ha llevado a cabo con unas directrices básicas, que combinan interactividad, aspectos didácticos y lúdicos y contenidos accesibles», aseguró Aira, «se busca un museo abierto a todos los sentidos, que sea un experiencia única».

El de Astorga, con dos plantas, es uno de los nueve museos dedicados al chocolate que hay en toda España. Fue el primero que nació y ahora vuelve al barrio que acunó la industria chocolatera y que tantos años de esplendor dio a Astorga. Un oficio que se mantiene vivo de la mano de los ocho chocolateros de la zona, que ayer presentaron sus novedades elaboradas artesanalmente para la ocasión. Durante la inauguración, la alcaldesa, Victorina Alonso, reconoció la labor de su antecesor, Juan José Alonso Perandones para que este sueño se haya hecho realidad. La regidora habló del rejuvenecimiento del palacete. «Es, sin duda, un gran activo para la comunidad. Las piezas se apoyan entre sí y narran la historia del chocolate», explicó orgullosa, «es un lugar que acoge aromas, historia y grandeza». El museo se llena de vida, será un revulsivo turístico y realzará de nuevo el barrio de Puerta de Rey.





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