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PROVINCIA ■ MINERÍA

Nadal anuncia que una ley regulará el cierre de las centrales térmicas

El Gobierno pretende evitar la «tentación» de las eléctricas de buscar la subida de precios

 

Javier Lambán y Álvaro Nadal durante la firma del convenio con Aragón sobre las cuencas. TONI GALÁN -

DL | LEÓN
13/03/2018

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, anunció ayer que el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados registrará en los próximos días una proposición de ley para ordenar cualquier posible cierre de centrales para evitar políticas «no competitivas».

En un desayuno informativo organizado por Heraldo de Aragón en Zaragoza, el ministro confió en el diálogo con los grupos parlamentarios esta normativa, con la que pretende evitar la «tentación» de los operadores de cerrar centrales con el objetivo de subir los precios.

La proposición de ley está concebida para recoger las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) al decreto ya elaborado por el Gobierno, entre las que destaca la de dotar de rango de ley a la normativa.

Está ahora, por tanto, a la espera de la posición del resto de grupos, porque «una cosa es predicar y otra, dar trigo», apuntó. Nadal defendió que, si el hipotético cierre de una central puede distorsionar el mercado, «se pueda parar».

En cuanto a la política energética general, reiteró que hay que «evitar correr demasiado», como cree que hizo el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, que con «prisa» puso la ideología sobre el elemento práctico desarrollando renovables de forma previa al desarrollo total de estas tecnologías.

No obstante, aseguró que las renovables van a ser el «centro» del sistema y que deberán incrementar su peso entre un 27 y un 35 por ciento, pero no pueden ser la energía «base» porque no son las que están siempre «sí o sí». En este sentido, apostó por mantener el mix energético, en el que la nuclear, el gas y el carbón suponen un 20 por ciento cada una, dejando el resto a las renovables.

Estas primeras son las únicas que pueden dar servicio en cualquier momento, especialmente en las «puntas», con la nuclear como la más barata, la que no lanza emisiones de CO2, pero que sí que genera residuos difíciles de eliminar; el carbón como la segunda más barata, aunque la más contaminante; y el gas, que es la más cara y emite CO2, si bien en menor medida que la anterior. Por tanto, según el ministro, la manera de contener las emisiones de CO2 a la atmósfera y no disparar los precios es mantener este mix siempre que las centrales sean eficientes y rentables, dado que de lo contrario la energía podría subir entre un 38 y un 65 por ciento.

Así, recalcó que las centrales térmicas de carbón son «imprescindibles» en tanto no haya cambios en el mercado mundial del gas y, en ese sentido, la de Andorra (Teruel) es «necesaria para el sistema», ya que tiene el suministro cercano y es competitiva y rentable, aunque ha dejado claro que su mantenimiento no depende exclusivamente del Gobierno, sino también del resto de reguladores.

Lo mismo dijo de la central térmica de Compostilla, en Galicia, o de las nucleares de Almaraz o Vandellós, que si se cerrarán «subiría el precio de la luz», por lo que en este caso se da una «coincidencia plena de los intereses generales de España con los locales».

Eso sí, Nadal subrayó que no habrá ayudas directas, prohibidas por la normativa comunitaria, pero que el carbón sí que es necesario y que en ello trata de ir «lo más rápido posible» el Ejecutivo, con un «esfuerzo final» que deberá venir impulsado por la proposición de ley que se presentará próximamente.

Sí que reconoció, sin embargo, una «cierta hostilidad» de la UE hacia el carbón, cuyas ayudas es un capítulo «más que cerrado».



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