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Los dos hombres encontrados en las tumbas padecían un problema auditivo derivado del baño

La necrópolis de la Vía Nova cobijó a tres adultos, un niño y un bebé

Los expertos reconstruyeron las facciones de dos de los cráneos hallados hace dos años

 

De izquierda a derecha, el edil Francisco Panero, Vidal, Fernández, Prada, González y Abásolo -

Maite Almanza - astorga
Maite Almanza 06/03/2004

La necrópolis de la calle Vía Nova, del barrio de San Andrés, contenía los cadáveres de tres adultos, dos hombres y una mujer; un niño menor de seis años y un bebé de apenas un mes, según las conclusiones de los análisis arqueológico y antropológico de los cuerpos, que fueron presentadas ayer. El recinto ofrecía dos tipos de enterramientos: la inhumación y la incineración. Mientras, los expertos ofrecieron ayer la reconstrucción facial del cráneo femenino hallado, como los demás restos, durante la instalación de la conducción de gas natural en la citada calle, en julio de 2002. Según el estudio realizado por María Luz González, arqueóloga y directora de la excavación; Encina Prada, antropóloga y doctora en Biología; y Julio Vidal, arqueólogo territorial en el Servicio de Cultura de la Junta de Castilla y León, la necrópolis contenía tres estructuras funerarias realizadas con ladrillos. Las tres contenían otros tantos individuos en posición de decúbito supino, y resultaron afectadas en la zona de los pies por los trabajos del ramal de Astorga del gasoducto Villamañán-Ponferrada. Una de las inhumaciones correspondía a una mujer de unos 45 años de edad. Asociadas a la indumentaria funeraria aparecieron seis plaquitas caladas de oro, que los técnicos consideraron parte del tocado con que se había adornado la cabeza de la fallecida antes del enterramiento. Una moneda en la boca La segunda tumba albergaba a un hombre robusto, de entre 30 y 40 años, cuyos restos estaban en deficiente estado de conservación, con excepción de la calavera. Mientras, el tercer individuo era otro hombre que falleció a los 35 ó los 40 años, y que fue enterrado con una moneda en la boca, un as de imitación hispánica a nombre de Claudio I -años 41 al 54 d.e.-. Los arqueólogos también pudieron recuperar parte de la anatomía de un bebé de entre quince días y un mes que fue inhumado en el interior de un ánfora, aunque no pudieron precisar si nació vivo o muerto. El quinto cuerpo recuperado de la necrópolis correspondía a un niño menor de seis años que fue incinerado y depositado en una olla de cerámica común. El estado incompleto de conservación de los restos impide conocer su sexo.

   
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