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Vuelos truncados por los tendidos eléctricos

 

15/09/2016

dl | león

Cientos de miles de aves, muchas de ellas de especies amenazadas, mueren cada año electrocutadas o por colisión con los tendidos eléctricos en España, donde más de 3.000 kilómetros de líneas «son susceptibles de corrección». En el caso de la provincia de León, este problema se agraba ya que en zonas especialmente sensibles, como en el Burgo Ranero, donde hay una importante población de avutardas, el paso del AVE supone un riesgo añadido para la supervivencia de esta especie.

Así se puso ayer de manifiesto en la presentación de la plataforma SOS Tendidos Eléctricos, compuesta por nueve entidades conservacionistas y cuyo objetivo es denunciar el problema y exigir responsabilidades a administraciones y compañías eléctricas.

Un Real Decreto de 2008 prevé la aplicación de medidas correctoras en tendidos eléctricos con objeto de proteger a la fauna, aunque «sólo cuatro comunidades han desarrollado normas propias» y otras dos -Asturias y Comunidad de Madrid- «carecen absolutamente de normativa».

El propio Real Decreto reconocía la muerte de decenas de miles de aves al año en los tendidos, ha recordado Nicolás López, técnico de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, quien ha matizado que muchos ejemplares electrocutados son comidos por otros animales antes de que se localicen, por lo que el número podría ser «mucho mayor».

Más de 7.000 aves ingresan cada año heridas o muertas en los centros de recuperación de animales en España, pero este dato también «es indicativo», ha asegurado Antonio Pinilla, del hospital de fauna Amus, y supone sólo la «punta del iceberg».

Las grandes rapaces, muchas amenazadas de extinción, como el águila imperial o el águila perdicera, son las principales víctimas de los tendidos por electrocución, pero también por colisión, recuerda Nicolás López, aunque se trate de una «muerte difusa» y difícil de demostrar.

Para los Agentes Forestales, las eléctricas «pueden permitirse un mínimo porcentaje de sus ingresos» para adoptar medidas efectivas, pues la corrección de un apoyo supone un coste que ronda los mil euros, una cifra «totalmente asumible».



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