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Vinos de su puño y letra

«Que sea simplemente Mencía»

Pablo Franco Sarria
Vinos del Bierzo Sociedad Cooperativa


El vino que inaugura una nueva era en la Cooperativa Vinos del Bierzo acaba de llegar al mercado. No es un mencía, sino la afirmación de que sobre la misma base y sin renunciar a los pilares vitales de la bodega —responsabilidad social, raíces históricas, eleboración e imagen— todo va a ser distinto

 

Rafael Blanco
22/02/2013

Tenemos que hacer vinos simples, que no es lo mismo que sencillos. Vinos que tengan la variedad y la zona... que nos devuelvan a los orígenes. Vinos ligeros, expresivos, frutales, herbales, fáciles de beber y poco alcohólicos. Y tenemos que olvidarnos de las maderas —o más concretamente de los maderazos— y la sobremaduración. Vinos que sean simplemente Mencía... o Godello». Quien hace estas afirmaciones es Pablo Franco Sarria, director gerente de Vinos del Bierzo, la cooperativa de Cacabelos conocida como la catedral del vino berciano. Son sus primeras reflexiones públicas tras asumir esa responsabilidad, que sobre todo es social. Lo sabe muy bien el que hasta hace muy poco era director técnico de la Denominación de Origen Bierzo y, consecuentemente, extraordinario conocedor de la actividad vitivinícola en la comarca.

Franco Sarria lidera el nuevo equipo de gestión, comercial y técnico de la bodega. Lo acompañan en la tarea y en la conversación Mario Rico y Miguel de Paz. Extraordinariamente ilusionados, asumen el reto de reinterpretar el proyecto con la misma fuerza con la que nació en 1963 con el impulso de setencientos socios viticultores. Tienen una dura tarea por delante: simplificar y ordenar una carta de elaboraciones con 31 referencias, cambiar la imagen de la bodega, los vinos y la mentalidad del viticultor en cuanto a la selección de la vendimia de manera que se pueda elaborar por variedades, zonas y partidas y mejorar la calidad bajo la consigna de «ser capaces de hacer vinos de un euro y medio de precio que estén buenísimos». En definitiva, «explotar lo que tenemos: la uva estaba; lo que no se había hecho es la selección», argumentan.

Bajo esa exigencia el equipo humano de la bodega define dos líneas de producto para alimentación y distribución, con los Viña Oro y Guerra blancos rosados y tintos, un crianza en el segundo caso, Guerra Tradición y Señorío del Bierzo Godello para la primera, y los Vinicio y Guerra godellos, Guerra 1885, dos mencías joven y roble y el semidulce Bliss en la segunda. Éste, erigido en protagonista por esa razón, es el primer vino de esa nueva generación en la que los Guerra —los by Guerra— compondrán el cuerpo central de la gama, con una imagen renovada, pero recuperando la memoria y el espíritu de aquel gran emprendedor, don Antonio Guerra, un personaje irrepetible en el vino, la industria y el desarrollismo bercianos y cuyas etiquetas —vinos, pero también vermús, moscateles, tostadillos, brandis, anís, ron, ginebra, refrescos de limón y cola, mermeladas, etcétera—, la primera de 1979, se repasan ahora con evidente nostalgia e inevitable admiración.

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