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La agresividad felina

Cada día hay más personas que conviven con gatos violentos debido a su poca socialización

 

MÓNICA FARTO LÓPEZMÓNICA FARTO LÓPEZ 28/02/2010

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No tener una buena etapa de socialización es un factor de riesgo importante. Es necesario que el felino se relacione y establezca vínculos con otros animales de la misma o de diferente especie, y sobre todo con los humanos, para que se cree una buena convivencia. El periodo de socialización del gato va de las dos a las ocho semanas. La madre es la que comienza esta difícil tarea y el futuro dueño el que debe continuar educando a su mascota. Está demostrado que los gatitos destetados antes de las cinco semanas pueden mostrar falta de inhibición en el mordisco y miedo y/o agresividad hacia otros gatos u otros animales.

Existen diferentes tipos de agresividad, ya sea dirigida a otros gatos, otros animales o hacia las personas. Sus posibles presentaciones varían según el hábitat del gato, el número de animales que viven juntos, si están enteros o castrados, si es época de celo, de cómo fue el periodo de socialización del gatito, etc. Si no tiene una causa orgánica (procesos dolorosos o alteraciones neurológicas) puede presentarse como agresividad del juego, predadora, inducida por las caricias, por miedo, territorial, redirigido o entre machos.

No podemos olvidar que también los factores genéticos influyen en este aspecto. Gatos hijos de machos dóciles tienden a ser más dóciles que gatos hijos de machos poco dóciles, aun cuando el macho no esté presente en el desarrollo del gatito.

Arañazos

La agresividad del juego es la tiene lugar cuando el gato marca como su objeto de diversión, las manos y pies de su propietario. Hay que saber controlarlo, de manera que cuando los arañazos y mordiscos llegan a ser importantes, es entonces cuando nos encontramos ante un problema.

La predadora es una conducta inherente al comportamiento felino. Son cazadores por naturaleza y ese es su instinto. El peligro reside cuando se dirige hacia un niño o hacia otro animal de compañía. También es muy frecuente la agresividad inducida por caricias. Hay gatos que muerden a sus dueños cuando están siendo acariciados.

El animal antes de morder envía señales que hay que saber reconocer para así poner fin a la sesión de mimos antes de que su paciencia se agote. Existe la agresividad por miedo, que aparece cuando el gato se enfrenta a algo que le de miedo, puede ser un ruido, un castigo, la amenaza de otro gato o de una persona sin posibilidad de huir. Muchas veces la causa es la falta de socialización la que desencadena esta agresividad defensiva.

La agresividad territorial es una de las más frecuentes y se puede dar entre machos, y entre machos y hembras, aunque en este caso suele ser el macho el agresor.

A través de las feromonas marcan su territorio, algo que les aporta un gran bienestar, pero cualquier alteración en ese territorio producirá una alteración en el felino. Cuando conviven en la misma vivienda varios gatos, la intromisión de uno u otro en el territorio del compañero puede desencadenar peleas y disputas más o menos aparatosas. Se puede dar en un grupo de tres gatos de tal manera que dos de ellos ataquen al otro gato, incluso se puede dar hacia las personas.

Otra es la agresividad redirigida, que se da hacia un objeto distinto al que genera el estímulo excitador del estado agresivo. A veces, es inducida por el miedo y puede derivar en una agresividad territorial. Y por último la agresividad entre machos, en la que la presencia de una hembra en celo cerca del territorio dará comienzo a una pelea en el mayor porcentaje de los casos.

La única forma de poner fin a este problema implica que el propietario esté dispuesto a acudir a un etólogo especialista. Una vez diagnosticada el tipo de agresividad, se instaurará en tratamiento más acertado.