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Aquí, la cena más cara

Una decena de estrellas Michelín brillan en este menú para los cinco sentidos. Sólo son doce comensales que pagan 1.650 euros por cabeza.

 

Pie de fot -

MIGUEL LORECI
24/06/2018

Dura tres horas y pasa en un suspiro. Cuesta un dineral, y no duele. Es ‘Sublimotion’, la ópera comestible que imaginó y creó el chef Paco Roncero (Madrid, 1969), un viaje multisensorial del fondo del mar al espacio exterior que pasa también por el infierno y que aborda en Ibiza su quinta temporada. En su nueva versión 3.0, pone diez estrellas Michelin (el año pasado eran ‘solo’ ocho) sobre una mesa digitalizada y desnuda. Se trata de una performance culinaria y multimedia que mezcla cine, teatro, música, magia, humor y tecnología con los mejores manjares avalados por la firma de grandes cocineros. Roncero es la batuta de esta maniobra orquestal y tecnogastronómica, un espectáculo total y exclusivo: el menú degustación más caro del mundo.

Un equipo de 30 personas entre cocineros, actores, camareros, sostienen cada velada esta performance para solo doce comensales que pagan 1.650 euros por cabeza para disfrutar de una experiencia única. «Han venido grandes figuras del deporte, del cine, algún magnate ruso, pero también parejas anónimas que ahorran con enorme esfuerzo para poder disfrutarlo. Nadie ha dicho que no merezca la pena», se ufana Roncero antes de levantar el telón en un espacio del Hotel Hard Rock de Ibiza, donde ‘Sublimotion’ se ofrece a diario del 1 de junio al 30 de septiembre.

Bisbal cantando en inglés en el Teatro Real recibe a los comensales que se sientan en torno a una enorme mesa sin mantel que funciona como un pizarra digital sobre la que se proyectan todo tipo de universos. La actriz Iris Lezcano es la conductora que da paso a un placentero viaje por infinitud de sabores y espacios: de las profundidades marinas a glaciares y géiseres, de los cielos al infierno. Como en el interior de un videojuego, cambia la decoración y el entorno con cada plato en una milimétrica coreografía digital ejecutada en una sala de 70 metros cuadrados sobre cuyas paredes ora nadan tiburones, delfines y ballenas, ora se pasean elfos y princesas, ora aparecen magos, cantantes, o demonios.

Roncero juega con el paladar y las emociones ofreciendo «un festín para los cinco sentidos», un viaje virtual con mil etapas, de las entrañas volcánicas de la Tierra a los confines de Alfa Centauri, y que en lo culinario alterna los ingredientes más humildes y los más sofisticados, del boniato al caviar.

El afamado e innovador chef ha contado con la colaboración de un puñado de colegas que, como él, tienen dos estrellas Michelin. Diseñan algunas de las delicias del menú el cacereño Toño Pérez (Atrio), el malagueño Dani García (Calima), el vitoriano Diego Guerrero (DSTAgE) y el estadounidense de origen coreano David Chang (Momofuku), el último en sumarse al equipo y que ha ideado un ‘Pícnic en Central Park’ a base de vieiras. El gran maestro de la repostería, Paco Torreblanca, cierra el festín con un desternillante y vistosísimo postre, ‘Sweet Monster’, un monstruito de chocolate blanco sobre el que se proyecta una animación de Juan Carlos Paz, ‘Bakea’. El extenso y sorprendente menú se riega con el mejor champán. Las fragancias que invaden la sala se acomodan a los sabores, de modo que se intensifica el aroma oceánico cuando se sirven los frutos de mar, y el de la huerta cuando una enjundiosa ensalada desciende desde las alturas plantada en el interior de un esfera de vidrio, dejando literalmente boquiabiertos a los comensales.