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Talentos de León

Un compromiso con la ciencia

La leonesa Celia Santos investiga desde Barcelona las causas que hacen que un tumor se convierta en maligno. Una apuesta como motor económico de la ciencia que, pese a estar en horas bajas, tiene mucho que aportar a la sociedad

 

La investigadora leonesa, a la izquierda, durante una jornada de trabajo. - Dl

A. Gil
07/01/2018

La mosca de la fruta es una de las protagonistas de su trabajo. Con ella, la leonesa Celia Santos Tapia estudia la evolución de los tumores hasta que se convierten en malignos y cuáles son los motivos de esta transformación. Y es que este curioso insecto guarda un asombroso parecido, genéticamente hablando, con el ser humano, por eso resulta fácil trabajar con él.

Esta leonesa, bióloga genetista, trabaja en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona. En su laboratorio consiguen que el material genético de las moscas de la fruta se altere y deje de ser el correcto para que aparezca un tumor. A partir de ahí, estudian su comportamiento con el fin de extrapolar los aspectos clave al ser humano.

«Inducimos de forma artificial un número erróneo de material genético y, a partir de ahí, investigamos cuáles son los procesos moleculares que hacen que el tumor sea maligno».

Su trabajo le ha llevado a recibir el premio Imagen Positiva de la Juventud de Castilla y León, que le fue entregado el pasado 15 de diciembre en Espacio Vías. Un reconocimiento a su labor de investigación del cáncer en el IRB de Barcelona y el proyecto Noies al Lab (Niñas al laboratorio) con el que intenta impulsar la vocación científica entre las niñas.

Lo suyo si que es vocacional. Desde bien pequeña, supo que quería dedicarse a la investigación. De León se fue a Madrid a estudiar y el destino la ha llevado a Barcelona, una ciudad en la que, según ella misma explica, se investiga bastante bien. «Dentro de la mala situación que hay en España, Cataluña consigue mantenerse un poco mejor que el resto de provincias», afirma tajante. Como buen defensora de lo suyo, Celia Santos asegura que «es un desastre que se siga reduciendo la inversión en ciencia año tras año» y aboga por potenciar la I+D «porque genera conocimiento, nos hace competitivos y deriva en atracción o retención de talento, que a su vez mejora la calidad de las universidades y supone un buen caldo de cultivo para la atracción de empresas, lo que repercute en el empleo y en mayores fondos estatales y europeos». Lo tiene claro, invertir en ciencia merece la pena.

Sin embargo, los investigadores siguen saliendo de España en busca de lugares mejores en los que desarrollar su trabajo, que consideran maltratado en su país. Y es que en España hay investigadores y centros de primer nivel, infraestructuras científicas y tecnológicas punteras y una participación importante en muchas de las mayores instalaciones europeas e internacional, pero las partidas económicas siguen siendo escasas. Pese a que en valor absoluto la inversión en I+D en España crece en un escuálido 0,7%, el peso relativo de la I+D desciende del 1’22% del PIB al 1’19%.

La mosca de la fruta sirve de 'paciente' a los investigadores. DL.

Un atisbo de esperanza

Una realidad que es algo mejor en Castilla y León. A finales de diciembre, se hicieron públicos los datos del INE sobre el gasto interno en actividades de I+D relacionadas con la biotecnología, que en la Comunidad alcanzó los 53,2 millones de euros en 2016, hasta situarse como la séptima que más invirtió con un 3,4 % sobre el total nacional, que fue de 1.580 millones de euros en 2016. Esta investigadora leonesa asegura que se trata de «un asunto complicado, porque tenemos una situación dura industrial y poblacionalmente en Castilla y León» y añade, con cierta tristeza, que le gustaría que las circunstancias de su Comunidad fueran otras.

La ciencia cuenta, y mucho, en el desarrollo económico y tiene, además, un importante papel social. De hecho, no son pocos los datos clave que van obteniendo gracias a la investigación en la lucha contra el cáncer. «Cuanto más investigamos, más nos damos cuenta de que no hay un cáncer como enfermedad y de que no encontraremos una cura para un cáncer concreto, sino que el tratamiento no será igual para una persona que para otra», explica Celia Santos.

Según apunta, hay patrones que se repiten en tipos de cáncer concretos, como el de pulmón «que depende mucho de factores ambientales», pero la enfermedad habrá de tratarse de forma individualizada. «Hasta donde se conoce, hay algunos cánceres que responden más a causas genéticas y otros más a causas ambientales. Éste último factor siempre juega un papel importante, por lo menos en la progresión», señala.

El camino por recorrer aún es largo, pero el talento de los jóvenes acorta la distancia que aleja a España de los países punteros en investigación.

La investigadora leonesa, a la izquierda, durante una jornada de trabajo. DL.

   
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