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Las contradicciones de melania y trump

La primera dama de Estados Unidos sale a la palestra por una causa totalmente opuesta a las acciones de su marido. Y no es la primera vez. Muchos se preguntan si se trata de oposición o de una estrategia política.

 

Robert Perry -

Melania y Donald Trump, durante su visita a Escocia, el pasado mes de julio. -

RAQUEL GODOS
26/08/2018

Melania Trump ha decidido involucrarse en una campaña contra el acoso en las redes sociales, una iniciativa loable si no fuera porque su marido, el presidente de EE UU, Donald Trump, ha hecho de la agresión y los insultos en Internet una de sus grandes banderas.

La primera dama estadounidense va a dedicar sus esfuerzos a la campaña Be Best (Sé Mejor) con el objetivo de impulsar programas que alienten a los niños a mejorar su modo de vida, incluido su comportamiento en la red.

La iniciativa, que presentó esta semana, ha recibido un aluvión de críticas dada la contradicción evidente entre las intenciones de Melania y las actitudes del multimillonario gobernante, quien la semana pasada llegó a llamar «perra» y «escoria», en su cuenta de Twitter, a una de sus exasesoras en la Casa Blanca.

Stephanie Grisham, portavoz de la primera dama, aseguró este lunes que Be Best es «una campaña sincera» que tan solo busca «ayudar a los niños con muchos de los asuntos a los que se enfrentan hoy».

La primera dama «es consciente de las críticas, pero no la detendrán para hacer lo que considera correcto. El presidente está orgulloso de su compromiso con la infancia y la anima en todo lo que hace», precisó Grisham.

Y es que esta no es la primera vez que Melania Trump sale a la palestra por una causa totalmente opuesta a las acciones de su marido, como ocurrió con su viaje a la frontera para visitar a los niños inmigrantes que habían sido separados de sus padres al llegar al país, producto de la política de «tolerancia cero» impulsada por Donald Trump. En aquella ocasión, Melania se convirtió en el centro de la polémica por acudir a Texas para comprobar el estado de los menores, pero también por llevar una chaqueta que en la espalda rezaba: «I really don’t care. Do u?» (Realmente no me importa. ¿Y a ti?).

En Washington algunos creen que la primera dama tan solo busca oponerse a las malas maneras de su esposo y subrayar aquello que ella no aprueba, mientras otros consideran que se trata de una estrategia política de la Casa Blanca para «limpiar» la imagen del presidente.

Los primeros argumentan el escaso apoyo que ha obtenido Melania por parte del presidente para promocionar sus iniciativas y, en cuanto al ciberacoso, la semana pasada el diario The New York Times publicó que Trump le había pedido a la primera dama que desistiera de su proyecto.

NEUTRALIZAR AL LÍDER

Son más los que consideran que se trata de un intento del Gobierno estadounidense de reducir las tensiones provocadas por el propio mandatario. «Hay un esfuerzo por utilizar a Melania para neutralizar los tuits intimidatorios, agresivos y ofensivos del presidente Trump», comentó en conversación con Efe el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa, Steffen Schmidt.

Pero a su juicio, «nadie respetable», incluidos prominentes líderes republicanos, creen que esto funcionará. «Solo los trumpistas más apasionados lo encuentran aceptable. Es extraño e inaudito en política», agregó el experto.

En este sentido se ha pronunciado también el reputado columnista de la cadena CNN Chris Cilizza, quien en su niñez sufrió años de acoso, al preguntarse por qué la primera dama no ha pedido al presidente que modere su lenguaje en las redes sociales si tanto le preocupa cómo el ciberacoso puede afectar a los niños. «Si hay una buena respuesta para esa pregunta, tampoco la hemos escuchado ni de la primera dama ni de su equipo -dice el columnista en un reciente artículo-. Y ese silencio socava gravemente un trabajo muy bueno que intenta hacer sobre un tema muy importante, lo cual es realmente desafortunado».

La desconexión entre la pareja más poderosa del mundo es cada vez más evidente. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y la Primera Dama, Melania, ya no se esfuerzan en disimular sus diferencias personales y políticas.

Según informaciones aparecidas en diversos medios de comunicación durante los últimos meses. entre las que destacan las del prestigioso diario The Washington Post, Trump y Melania no sólo mantienen una distancia física —sin compartir ni cama ni mesa—, sino que la diferencia ideológica es palpable en cuanto se comparan sus agendas y se evidencian sus intereses contrapuestos.

   
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