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La cultura mágica de los celtas

Del pueblo celta han llegado hasta nuestros días remotas leyendas que hablan de magia y grandes hazañas. Entre los verdes bosques del norte de Europa se tejieron historias imbuidas de simbolismo religioso que nacía de la tierra y sumía al hombr

ISABEL MARTÍNEZ PITA | textoISABEL MARTÍNEZ PITA | texto
15/08/2004

 
Comúnmente se piensa que los celtas son los antiguos irlandeses. Pero su civilización cubría un área bastante más extensa que Irlanda. La primera aparición histórica de los celtas fue cuando surgieron del Este en olas migratorias en el norte de Italia, España, los Balcanes, Asia Menor, Gran Bretaña e Irlanda. En el siglo V a. C. los hallamos saqueando ciudades en Italia, Francia, Alemania y Suiza, áreas donde se asentaron durante un tiempo. En el momento culminante de su poderío, su territorio se extendía desde las Islas Británicas hasta Turquía, pero cayeron ante los romanos y las tribus germánicas. Aunque no todos pertenecían a la misma descendencia étnica, hablaban dialectos de la misma lengua. Estaban entre los mejores expertos en tecnología del mundo antiguo: eran hábiles metalúrgicos, constructores de caminos y carrozas, expertos en agricultura y ganadería. También eran guerreros de valor y ferocidad sin igual temidos, incluso, por las recias legiones romanas. Ellos sentaron las bases de la civilización europea. Eran los celtas un pueblo brillante, llamativo, intrépido, aunque también se inclinaban a la bebida y la jactancia. No obstante estar mal organizados como tribus, eran, antes que nada, guerreros y, a menudo, se alquilaban como mercenarios a cualquiera que pudiera pagar su precio. La religion y los druidas Los celtas eran muy religiosos. Los druidas eran los sacerdotes célticos. La enseñanza ética de los druidas podría resumirse así: adorar a los dioses, no hacer el mal, ser fuerte y tener valor. Creían en la reencarnación y trasmigración (la transferencia de un alma humana a un animal o planta). Su panteón incluía a un gran número de deidades femeninas de importancia fundamental: diosas madres, diosas guerreras, diosas titulares. También poseían el concepto de la tríada, tres aspectos de una misma divinidad. No creían en el castigo de los dioses después de la muerte. Existen algunas claves en los escritos históricos que hablan de las mujeres druidas que vivían en bosques sagrados, y es muy probable que existieran antes que los druidas, ya que formaban parte de las antiquísimas religiones de la diosa. En El Reverso de la Historia , la escritoria Elise Boulding (Oslo, Noruega, 1920) afirma que algunas druidas mujeres, como por ejemplo un grupo que servía a la diosa Brígida, constituían órdenes de clausura, sin tener jamás contacto con los hombres. Otras sacerdotisas eran casadas y periódicamente abandonaban sus deberes para estar con su familia. Un tercer grupo, que eran más bien servidoras de la Arboleda, vivían vidas normales con sus familias. Los druidas y sacerdotisas eran senadores, jueces, astrónomos, maestros, oráculos y líderes religiosos de los clanes célticos. La iniciacion espiritual El druida principal era el Archidruida y su contrapartida femenina probablemente se llamara la Gran Sacerdotisa de la Arboleda. Había escuelas especiales disponibles para los potenciales iniciados de ambos sexos, pero no resultaba nada fácil pasar a ser parte de esta comunidad religiosa de elite. Según Cayo Julio César (Roma 100-44 a. de C.) en La Guerra en las Galias , se requerían alrededor de veinte años de estudios, avanzando con lentitud por los exigentes niveles de las órdenes. Toda la educación formal consistía en la recitación del maestro y la memorización del discípulo. Los druidas tenían tres divisiones dentro de su orden: los bardos (poetas), que vestían túnicas azules; los vates (profetas, filósofos), que vestían de rojo, y los sacerdotes druidas, que vestían de blanco. Su tonsura fue imitada más tarde por los monjes cristianos. En Irlanda, los vates y bardos eran conocidos colectivamente como filid . Los druidas eran filósofos, jueces y consejeros de los jefes tribales. Los vates compilaban el conocimiento de todo tipo. Los bardos alababan, criticaban y enseñaban a través de la música y la poesía. Todas estas enseñanzas sobrevivieron en Irlanda como la Ley Brehon. Cantaban himnos del tipo de los vedas, realizaban sacrificios con plantas especiales y, ocasionalmente, animales o humanos, y utilizaban fuegos sagrados. Sin embargo, la práctica del sacrificio humano no parece haber sido muy común en Irlanda y Gran Bretaña. Los sacerdotes de mayor rango, en ocasiones usaban máscaras o coronas con cuernos durante ciertas ceremonias de fertilidad. Los cuernos eran en honor al dios céltico Cernunnos (en Gran Bretaña), o el Cornudo, y simbolizaban la virilidad masculina necesaria para la fertilidad. El dios Cornudo era el encargado de abrir las Puertas de la Vida y la Muerte, lo masculino, el aspecto activo de la Naturaleza, dios del Mundo inferior. Esta es la forma más antigua de dios que existe en todas las culturas del mundo. La contrapartida femenina de Cernunnos era la Diosa de la Luna Blanca desnuda. Esta antiquísima diosa de la Tierra es la Madre Primigenia, la que todo lo crea; el aspecto pasivo, femenino de la Naturaleza. Los druidas, en general, eran muy poderosos y se dice que sólo con sus palabras podían conquistar a los enemigos y causarles todo tipo de desgracias. De hecho, eran tan poderosos y estaban tan bien entrenados que, en periodos posteriores, se les prohibió portar todo tipo de arma física. Podían ir con facilidad de una tribu guerrera a la otra, o entrar en cualquier región que eligieran. Enseñaban una relación muy especial con la Naturaleza. El poder femenino Las sacerdotisas o druidas femeninas, eran altamente reverenciadas entre los celtas, pues conocían el poder de las palabras y las hierbas. Ellas dormían a los moribundos con sus cánticos, conjuraban hechizos, profecías, encantamientos, se ocupaban de los nacimientos y la curación. Una caldera, un tazón, un manantial o un estanque era una de las características principales dentro de la Arboleda y, probablemente, se utilizara para leer el futuro. Las mujeres pelirrojas eran sagradas para las diosas de la guerra, pues el rojo era el color de la sangre vital y la sangre menstrual. Todo un mundo de símbolos, donde las fuerzas de la naturaleza adquirían categorías por completo sobrehumanas y el conocimiento del hombre se encontraba más cerca de la sabiduría primigenia.

 

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