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El oro romano forja aliados

El oro romano une a Las Médulas y el yacimiento luso de Tresminas en busca del reconocimiento de la Unesco

 

Las Médulas. - L. DE LA MATA

El oro romano forja aliados -

ASUN G. PUENTE
29/04/2018

Perpetuarse en la historia, alimentar las ansias de eternidad de los emperadores y mantener una ingente maquinaria de guerra acarreaban un alto coste y obligaban al Imperio Romano a cargar sus arcas de oro. Sólo en el noroeste de la Península Ibérica explotaron hasta 800 yacimientos auríferos entre los siglos I y III. En la zona geográfica denominada entonces Procuradoría de Minas de Asturia y Gallaecia coincidieron en el tiempo los trabajos de extracción de las protagonistas de una alianza que aspira ahora a convertirse en Patrimonio de la Humanidad: Las Médulas y Tresminas. Dos paradigmas de filones dorados en el conjunto de las miles de hectáreas atesoradas por los romanos en sus extensos dominios. El leonés es un ejemplo de explotación secundaria, mientras que el luso lo es como primaria.

En el camino de esta candidatura para que los dos espacios naturales y culturales engrosen como conjunto la lista de la Unesco y diseñen un proyecto común para valorizar la herencia minera del Imperio en la Península Ibérica, Iberdrola ha decidido contribuir con fondos para apoyar la iniciativa.

La compañía eléctrica invierte algo más de 1,8 millones de euros en Tresminas para impulsar su candidatura como Patrimonio de la Humanidad. Se trata de una aportación enmarcada en las medidas que financia para favorecer el desarrollo económico, social, cultural y ambiental del área de influencia del gran complejo hidroeléctrico que construye en Tâmega. Precisamente el conjunto de Tresminas supone el principal pilar del turismo en el municipio de Vila Pouca de Aguiar, el epicentro de las inversiones de Iberdrola.

A poco más de dos horas en coche desde Oporto, a través de una carretera escarpada tras dejar la autovía, una maraña de bosques, pequeños pueblos con mucho encanto y pocos moradores, esmeradas tierras de labor y zonas de palas eólicas conducen hasta la minúscula localidad de Tresminas. Allí, la primera parada lleva al visitante al centro de interpretación del complejo, donde modernas tecnologías, paneles y vestigios arqueológicos trasladan a los siglos dorados de la explotación.

Es necesario volver al coche para conocer las cortas a cielo abierto desde sus miradores, los senderos y una infinita maraña de galerías y red de pozos. La Corta da Ribeirinha, avistada desde el mirador del mismo nombre, abre al horizonte el yacimiento primario. Del complejo salieron rumbo a Roma, con previo paso por Astorga para su pesado y control, 25 toneladas de oro puro en sus 250 años de actividad extractora, entre los siglos I y III. Se trata de una de las mayores explotaciones de este tipo en el Conventus Bracaraugustanus, en el noroeste de la Península.

Este patrimonio minero quedó preservado durante 800 años y su red de galerías no fue descubierta hasta la década de los cincuenta del siglo pasado. Desde 1997 es Bien de Interés Público en Portugal, distinción que también comparten desde 2012 componentes de su abastecimiento de agua.

«Cuando llegamos, la zona era poco visitable. Con nuestras intervenciones pretendemos hacer más fáciles las visitas», explica sobre el terreno la responsable de Medio Ambiente y Socioeconomía del proyecto del Tâmega, Sara Hoya. «Queremos poner en valor toda la zona, hacerlo más visitable y que lleguen más turistas», apostilla.

En esta misión trabaja codo con codo con la Cámara Municipal de Vila Pouca de Aguiar y la Dirección Regional de Cultura del Norte de Portugal. Las inversiones comenzaron en 2016 y se prolongarán hasta 2023. Entre ellas, tal y como aparece reflejado en la Declaración de Impacto Ambiental del complejo hidroeléctrico, mejoras en seguridad, impulso de la investigación científica, medidas de gestión, conservación, ordenación del territorio y promoción turística. En la agenda para impulsar el atractivo de este paraje legado por los romanos, su declaración como Parque Arqueológico, que permitirá preservar la explotación y el paisaje del entorno.

Durante este año, la inversión de Iberdrola posibilitará la continuación de los estudios históricos, geológicos y de fauna y flora, la financiación del equipo técnico, la compra de un equipo para visitas a las cortas y las galerías, la limpieza de esta malla subterránea y la construcción de un edificio de apoyo a la circulación por los puntos de interés. Las mejoras ya están contribuyendo a que un mayor número de visitantes sienta interés por conocer esta explotación aurífera.

En el afán por conseguir el eco nacional e internacional de Tresminas, la alianza con Las Médulas resulta crucial. Cuentan con una asociación transfronteriza con esta mina romana berciana, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1997. Las dos labran un proyecto cultural común para que el conjunto también sea reconocido con este mismo sello. La colaboración tiene como cauce el protocolo de colaboración rubricado entre el municipio de Vila Pouca de Aguiar y la Fundación Las Médulas, apoyado por el gobiernos regional luso y la Junta de Castilla y León.

Las Médulas (abajo) y Tresminas (arriba) impulsan una candidatura común para ser Patrimonio de la Humanidad. RUBÉN CACHO (ICAl) / L. DE LA MATA

   
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