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Envidiosos

 

Vanessa Carreño
27/05/2018

Cuándo fue la última vez que sintió envidia? ¿Lo recuerda? Aunque pocos lo reconozcan, todos la hemos sentido alguna vez, y no pasa nada. La envidia no tiene por qué ser negativa, siempre y cuando sepa entenderla y responder a ella de una forma útil.

Lo primero es que comprenda por qué siente envidia. Normalmente se da cuando se cumplen tres condiciones: creer que el otro tiene algo que usted no tiene, creer que no tiene recursos suficientes para conseguir eso que él tiene y no sentirse lo suficientemente satisfecho en otras áreas de su vida como para compensar lo insatisfecho que se siente en ese área.

Pero si quiere comprender mejor este sentimiento, ahí van cinco cosas que debería saber:

—La envidia es la suma de una emoción básica, normalmente la tristeza, y un pensamiento en el que usted se compara con alguien y se siente inferior. Y, mientras que la emoción es sana, el pensamiento que viene después no lo es. Por lo tanto, si es capaz de distinguir cuál es ese pensamiento que surge detrás de la emoción, algo como «ojalá yo pudiera tener eso» o « es injusto que él tenga tanta suerte y yo no», estará poniendo luz sobre sus creencias limitantes.

—La envidia no es mala ni es algo de lo que deba avergonzarse. Al revés, es estupenda si la usa para saber qué es eso que anhela y para motivarse a conseguirlo.

—Cuanto peor sea su autoestima, más fácil es que sienta envidia. Por eso, si aprende a valorarse y a poner el foco en lo que es y en lo que tiene, en vez de en lo que no tiene, dejará de sentirla.

—Hay muchas maneras equivocadas de gestionar la envidia. Una es rechazarla. Otra es creer que si el otro tiene eso, significa que yo no puedo tenerlo, por lo que soy incapaz de alegrarme por él. Y otra podría ser juzgar al otro y criticarle como una forma de tapar que me siento inferior a su lado.

En cambio sólo hay dos opciones sanas para responder a la envidia: moverme para conseguir eso que deseo y no tengo, o aceptar que es algo que no puedo conseguir y aprender a ser feliz sin ello.

   
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