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La espada evoluciona

esgrima, la técnica hecha deporte

Heredera de un pasado en el que las disputas se zanjaban espada en mano, ha evolucionado hasta convertirse en deporte olímpico. En León cuenta ya con medio centenar de discípulos

 

Dos alumnos del Club de Esgrima Reino de León, durante un entrenamiento. - fERNANDO oTERO pERANDONES

Sobre estas líneas, Roberto Nozal, fundador del club y maestro de esgrima. A la izquierda, algunos momentos del entrenamiento, materiales y fotos de familia de los integrantes del club. - fernando Otero Perandones

A. Gil
10/12/2017

Llegó tarde al mundo de la esgrima, pero eso no ha retado ni un ápice su pasión por este deporte. Roberto Nozal cogió la espada con 35 años. «Siempre me había llamado la atención, pero no me había decidido a dar el paso hasta que un día vi una sala, entré a informarme y ahí comenzó todo», explica el propio Nozal. Aquello ocurrió en 2008 y ahora, nueve años después, este leonés es maestros de esgrima con varios galardones a sus espaldas —ha sido varias veces subcampeón de España en el Campeonato Nacional Militar y este año ha sido el único tirador de Castilla y León que ha conseguido dos medallas en dos armas diferentes— y, además, enseña lo que sabe a sus alumnos del Club de Esgrima Reino de León, que él mismo fundó en 2011 cuando la persona con la que empezó se retiró y se quedó sin posibilidad alguna de seguir practicando. Nozal encontró en este deporte una nueva ilusión que se esfuerza a transmitir a la veintena de alumnos a los que entrena. Asegura que no es tan minoritario como se dice, si bien no cuenta con los seguidores de otros deportes. Según relata, en otras provincias de Castilla y León como Valladolid y Burgos quienes se dedican de forma profesional a esta disciplina pueden vivir de ella, lo que no ocurre en León. En su caso, la esgrima le enganchó desde el principio. «Al mes de empezar ya me di cuenta de que me gustaba esta disciplina de la que yo digo siempre que es el ajedrez hecho deporte», explica.

Este deporte precisa de técnica y táctica, además de fuerza psicológica y grandes dosis de concentración. «La esgrima no es para todo el mundo, pero todo el mundo puede practicarla», resume.

Heredera de un pasado en el que las disputas se zanjaban espada en mano, ha evolucionado hasta convertirse en un deporte olímpico.

Sus defensores alegan que entre sus virtudes está que ayuda a canalizar la agresividad, un factor que tiene suma importancia actualmente entre niños y jóvenes. En ambos casos, además. mejora mucho la capacidad de concentración y los reflejos. De hecho, hay estudios que vinculan esta práctica con el desarrollo intelectual y aseguran que favorece aspectos como la toma de decisiones, la coordinación o la autodisciplina.

Roberto Nozal reconoce que, en el tema del deporte, el fútbol no tiene competencia, pero hace un alegato en defensa de los minoritarios. «Es cierto que el fútbol eclipsa, pero tenemos muy buenos deportistas en otras disciplinas que también merecen ser reconocidos».

Pasarlo bien

Su intención como entrenador no es otra que «intentar que los chicos se lo pasen bien y, después, que conozcan los secretos de este deporte e involucrarles en la competición». Lo de ganar llegará más tarde. «Como siempre les digo a mis alumnos, unas veces se gana y otras veces se aprende».

Su ascensión en la esgrima ha sido meteórica. A los dos o tres años de caer rendido a esta disciplina, su maestro se retiró, pero él tenía claro que quería seguir, así que se formó como entrenador en Madrid y valencia y regresó a León para formar el club que tenía en mente y que le facilitaría seguir unido a la esgrima. En este trabajo cuenta con la ayuda de María, la entrenadora, un trabajo que llevan a cabo en los bajos del estadio de fútbol Reino de León después de un largo peregrinaje aquí y allá en busca de un lugar en el que poder practicar. Finalmente, el Ayuntamiento de León le ofreció un lugar que comparte con otras disciplinas pero que, al menos de momento, resulta suficiente.

Nozal defiende que el deporte no debe ser gratis. Para él pagar es una forma de tomarlo en serio. Asegura que la esgrima no es un deporte elitista y que por 250 euros se puede conseguir una equipación completa para empezar.

Careta, chaqueta, armas, guantes, saca, pantalón, pasante y protector de pecho conforman el material básico para todo el que decida empezar a manejar la espada eléctrica a la que se conectan unos marcadores que permiten contabilizar las acciones. Los tocados se registran gracias a un peto metalizado, que se une a la red de registro de tocados mediante un pasante especial.

Aquí la táctica es fundamental. «Tienes que conseguir que el rival haga lo que tú quieras».

La esgrima es, tal y como asegura el fundador de uno de los dos clubes con los que cuenta León, uno de los deportes en los que se registran memos lesiones. No en vano, «trabajamos con armas y el tema de la seguridad es una prioridad», explica Roberto Nozal.

Aquí, los más pequeños tienen ocho años —con menos edad resulta complicado porque no tienen la fuerza suficiente para poder manejar el arma con destreza— y por arriba no hay límite de edad. ¿El perfil de quien practica esgrima? Realmente no hay unas características concretas. Basta con querer hacer deporte e ir adquiriendo esa mezcla de táctica y táctica que convierte a este deporte minoritario en especial.