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CANTO RODADO

Hogueras

Bajo la acusación de brujería, más de 200.000 mujeres fueron torturadas y asesinadas en Europa y América entre los siglos XVI y XVII. Las hogueras quemaron sus vidas y su sabiduría milenaria.

 

ANA GAITERO
24/06/2018

Calibán y la bruja’ es el título de un libro de Silvia Federicci que explica las razones por las que las mujeres, particularmente aquellas que atesoraban una sabiduría ancestral, fueron víctimas de este genocidio. Coincidió con el fin del feudalismo y el triundo del capitalismo como idea y sistema económico de los nuevos tiempos.

Las mujeres habían liderado numerosas revueltas y controlaban la reproducción. El nuevo orden requería mucha mano de obra —acumulación de cuerpos para acumular el capital— y para ello había que domesticar a las mujeres y recluirlas en el gineceo. Se afianzaron los roles de género y la división sexual del trabajo. El patriarcado.

Esas hogueras que desde tiempo inmemorial alumbraban la alegría y los nuevos ciclos del año en los solsticios de verano e invierno se convirtieron en un arma de destrucción masiva.

Me vienen a la memoria las brujas y las hogueras en esta víspera de San Juan, pensando en la rebelión de las mujeres de nuestro tiempo, del nuevo tiempo, frente a la desigualdad y la opresión y frente a las trampas que la justicia patriarcal utiliza para dejar en libertad, bajo fianza de 6.000 euros, a La Manada.

Me vienen a la memoria las brujas y las hogueras mientras contemplo aterrada la imagen de esas criaturas enjauladas en Estados Unidos, el país de la libertad, separadas de sus madres y padres tal vez para siempre. Indefensas y sometidas a la vejación de ser exhibidas en el mundo entero como presas de la guerra de Trump contra la inmigración.

Me vienen a la memoria las brujas y las hogueras al escuchar a ese gobernante italiano, Mateo Salvini, que impidió atracar en sus puertos al Aquarius, el barco que salvó de la muerte segura a más de 600 personas en busca de refugio, asilo o simplemente un poco de pan. Pero más me quema que el neofascista de la Liga Norte esté apoyado por el Movimiento Cinco Estrellas mientras las llamadas de auxilio se multiplican en el Mediterráneo y la inmigración abrasa la conciencia de Europa.

Me vienen a la memoria las hogueras de San Juan de mi infancia en Armunia, cuando acarreábamos palos para avivar el fuego de la noche más corta acompañado de corros, canciones y una taza de chocolate. Corrían los años 70 y la gente marchaba del campo a la ciudad y de León a la España industrial. Trenes y los coches de línea se llenaban de gente y de maletas, de sueños y de quimeras.

Me vienen a la memoria las llamas de aquel tiempo perdido mientras hablamos en Astorga de transporte público y mundo rural. De emisiones de CO2 y de derechos robados a las gentes de los pueblos.Contemplo las lenguas de fuego y veo que bajo la España vacía queda un territorio lleno de riqueza, un inmenso manjar para el capitalismo del siglo XXI.

Hablamos en Astorga, cruce de caminos y de abrazos, de la oportunidad de las cabeceras de comarca de ser solidarias con los pueblos de su entorno, de la ocasión que tienen de liderar un cambio de rumbo tras décadas de despojo. De alternativas de transporte público como minitrenes o coches compartidos. De pensar en grande para conectar territorios pequeños.

Hablamos de lo que tenemos en común con esa España olvidada y de establecer lazos, intercambiar ideas y proyectos de futuro. Hablamos, en suma, de saltar la hoguera para no quemarnos en ella. De que la gente de los pueblos sea protagonista y no espectadora, de ir más despacio y de cuidarnos. Del tiempo que se gana en un tren o en un autobús, del aire que se limpia usando lo común y lo colectivo.

Hablamos incluso de ir más despacio, idea que lanzó, una semana atrás, el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, en el foro de la despoblación. Pues sí, vayamos despacio, pero sin contar mentiras. Porque la Alta Velocidad ha dejado a los pueblos en la cuneta, con la estación cerrada y el apeadero vacío. Ir despacio, por si no se ha dado cuenta el presidente, es un precepto anticapitalista. Idea revolucionaria que encaja perfectamente en el nuevo PP con Rajoy de registrador de la propiedad de ‘a pie’, Cospedal de líder feminista y el partido de adalid de la democracia.

Saltan las chispas por encima de las llamas como deseos que se lanzan al espacio sideral. Y salen las brujas de las hogueras con sus cicatrices de fuego para recordarnos que hay algo que no se puede quemar. El coraje de la humanidad.

   
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