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infelices porque quieren

 

infelices porque quieren -

Vanessa Carreño
03/12/2017

Se ha fijado usted en que hay personas infelices porque les da la gana? Esas que se escudan en lo que les pasa, se regodean en sus circunstancias y se quejan por todo.

La prueba de que son infelices porque quieren son todas esas personas que, aun habiendo vivido situaciones durísimas, le siguen sonriendo a la vida, aunque la vida no les sonría a ellas.

Porque resulta que nuestra felicidad sólo depende en un diez por ciento de lo que nos pasa. El resto se reparte entre nuestros genes, que determinan un cuarenta por ciento, y nuestra actitud ante la vida, de la que depende un cincuenta por ciento. Así que fíjese si no tenemos margen de maniobra...

Dicho esto, si usted es menos feliz de lo que le gustaría, estos son algunos de los errores que puede estar cometiendo:

—Espera que las cosas le lleguen de fuera. Sepa usted que lo único que cae del cielo es la lluvia, el resto hay que trabajárselo. Es decir, no espere a que pase algo y haga que algo pase.

—Vive en el yo-yo, mi-mi. Como si el mundo girara a mí alrededor y todo me pasara a mí. Y resulta que la felicidad no viene de mirarse el ombligo a uno mismo, sino de mirar a los demás, ser generoso, compartir y cultivar relaciones profundas.

—Es ingrato con la vida. No valora lo que tiene, se queja mucho, sólo ve lo malo que le pasa, habla de lo que los demás no le dan y no aprecia lo que recibe… Hay muchas formas de ser ingrato con la vida, y ninguna va a hacerle feliz.

—Lo mete todo para dentro. Se guarda sus sentimientos, los buenos y los malos. No dice lo que le hace daño ni lo que le produce alegría, porque, dentro de su armadura, ni siquiera se da permiso para sentirlo.

—Vive apegado. A algo o a alguien, sin lo que cree que no puede ser feliz. La pareja, los hijos, el trabajo, las posesiones… Como si la felicidad viniera de fuera.

—Está desconectado de sí mismo. No sabe cuáles son sus prioridades, hace tiempo que dejó de escucharse, vive en una especie de piloto automático sin saber a dónde va… Y éste, en mi opinión, es el mayor error de todos.