+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

Miedo

 

Vanessa Carreño
29/04/2018

Sabe que puede aprender a vivir, a disfrutar y a sentirse bien a pesar del miedo? Primero, porque el miedo forma parte de la vida y es la emoción humana por excelencia, así que no se va a librar de ella tan fácilmente. Y, segundo, porque si no siente miedo significa que está viviendo en la comodidad de su zona de confort y, por lo tanto, que no está creciendo como persona.

El problema es que el miedo tiene mala fama porque hemos crecido escuchando cosas como «no te puede dar miedo eso» o «sentir miedo es de miedicas». Por eso pensamos que el miedo es algo negativo, que tener miedo es de cobardes y que los que no lo tienen son valientes. Y esta es la primera idea que deberíamos cambiar si queremos aprender a sentirnos bien a pesar del miedo. Porque todos tenemos miedo, los cobardes y los valientes. Y porque lo que diferencia a unos de otros es lo que hacen con ese miedo, si actúan a pesar de él o, en cambio, se quedan como están y no hacen nada.

Como dice el filósofo y escritor Jose Antonio Marina, sentir miedo afecta a los sentimientos, mientras que comportarse de una forma valiente o cobarde tiene que ver con los actos. Por lo tanto,  se puede tener miedo y actuar a pesar de ese miedo.  La clave es que sepa lo que quiere, los recursos que tiene para conseguirlo, los que necesita desarrollar y lo que tiene que hacer. Y que lo haga. Punto.

Así que, en vez de rechazar el miedo porque lo está viendo como un límite para conseguir lo que quiere, de ahora en adelante pruebe a verlo como un obstáculo más en su camino. ¿Se da cuenta de la diferencia?

Es como si quisiera llegar a un lugar y en el trayecto se fuera encontrando diferentes obstáculos. ¿Qué haría? Probablemente aceptarlos, buscar la manera de esquivarlos y seguir adelante. Porque entiende que forman parte del trayecto y que rechazarlos no sirve de nada. Pues con el miedo pasa igual: no es un límite insalvable, sino una oportunidad para superarse en el camino hacia eso que desea. Así de sencillo, aunque no siempre parezca fácil.