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El PASEADOR DE PERSONAS

Un nuevo servicio proporciona acompañantes para hacer ejercicio y disfrutar de una sana conversación a razón de 30 dólares a la hora.

 

Imagen promocional de la compañía de paseadores. Abajo, Chuck, (a la derecha) con el acompañante Aryan y una simpatizante durante un día de promoción. -

Chuck McCarthy/ -

OMAR R. GONCEBAT
01/07/2018

Los caminantes profesionales del servicio The People Walker (TPW) o paseadores, que el diccionario define como «que pasea mucho y frecuentemente», no suponen una amenaza para las personas ni invitan a huir como los de la serie The Walking Dead, sino todo lo contrario, ya que son bien recibidos y ayudan a combatir el aislamiento urbano paso a paso, dejando a un lado, durante un rato, la vida ajetreada y a menudo solitaria de Los Ángeles.

Chuck McCarthy, el fundador de TPW (www.thepeoplewalker.com) es un joven actor de más de treinta años, que se ha convertido en emprendedor, y alcanza más fama gracias a su servicio de caminatas acompañadas que por su trabajo en los platós de cine y televisión.

En 2016, cuando llevaba varios meses sin trabajar, el «primer paseador de personas de Los Ángeles», pensó en hacerse «un paseador de perros», un trabajo que está muy extendido en las principales ciudades estadounidenses, o incluso en entrenador personal de gimnasia, otro trabajo con mucha demanda.

«Quizá me convierta en un ‘paseador de gente’» dijo por entonces en broma a su novia, pero después comenzó a pensar más en serio en esa idea, al constatar la necesidad de vida social que experimentan muchos de los habitantes de la gigantesca metrópoli californiana, y terminó por ponerla en práctica, con un éxito que sigue en aumento.

Este hombre con tupida barba y sonrisa contagiosa, comenzó a «pasear gente» cobrando 7 dólares la milla (1,6 kilómetros) por las calles y parques cercanos a su casa, «convirtiéndose en pionero de una alternativa al paseo de perros que, en lugar de correa, requiere la capacidad de caminar, hablar y, sobre todo, escuchar», como señala el diario británico The Guardian.

La demanda de su servicio, impulsada por el aislamiento social de muchos californianos y el surgimiento de una generación de trabajadores independientes que no tienen rutina ni van a oficina y cuyos horarios no coinciden con los de sus seres queridos, ha sido tan grande, que ahora cuenta con un equipo de caminantes, cuyos servicios pueden contratarse a través de su sitio web.

La red de cerca de cuarenta caminantes de TPW, cuidadosamente elegidos por medio de un test de personalidad, una verificación de antecedentes y una entrevista personal, ofrece caminatas acompañadas, no solo en Hollywood, donde Mc Carthy pasea a ciudadanos, sino además en zonas como Beverly Hills, Westwood, Brentwood, Culver City, Santa Mónica, Silverlake o Venice.

UNA RED QUE CRECE PASO A PASO

Los caminantes cobran por la duración de la caminata: 15 dólares por cada treinta minutos, y 15 dólares adicionales por cada amigo que se lleve, en su caso en concepto de «tarifa plana», ya que pagan lo mismo sea cual sea la duración de la caminata, según TPW.

Cuando Chuck comenzó a pasear personas cobraba por la distancia recorrida, pero como es difícil programar las caminatas cuando se conoce su comienzo pero no se está seguro de cuándo ni dónde terminarán, ahora este servicio se cobra por el tiempo utilizado en caminar.

Para caminar acompañado hay que entrar al sitio web de TPW, elegir la localización donde se quiere caminar, leer las biografías y reseñas de los caminantes disponibles para dicha área y elegir el más adecuado, reservar una caminata a una hora y lugar determinados con esa persona, y finalmente disfrutar de los beneficios de una caminata en su compañía, según McCarthy.

TWP también tiene una página muy activa en Facebook pero en sus comienzos Chuck captaba a sus clientes mediante folletos pegados en las farolas de las calles, que preguntaban «¿Necesitas motivación para caminar?, ¿No te gusta caminar solo? ¿No quieres que la gente te vea caminando solo y asumir que no tienes amigos?.

Para muchos de los transeúntes que leían esos carteles, las respuestas a esas preguntas eran afirmativas, y así McCarthy comenzó a recibir cientos de correos electrónicos de solitarios, curiosos y aventureros, en busca de la compañía ambulatoria de un extraño, convirtiéndose en el embrión de un pujante servicio.

Las caminatas pueden efectuarse entre las 6 de la mañana y las 9 de la noche, y las personas, que siempre deben ser mayores de 18 años, pueden llevar consigo a sus perros, explica.

   
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