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Rico, sano y con acento de león

Acercar a todo el mundo la mejor gastronomía española de una forma sostenible, responsable, divertida y accesible. Es el objetivo de Mamá Campo, el negocio del leonés Nacho Aparicio que ha conquistado al famoseo madrileño. Los reyes, Leonor Watling, Eduardo Punset o Marc Márquez ya se han rendido a su cocina sin artificios

 

Nacho Aparicio, en un rincón de Mamá Campo. - MAMA CAMPO

Parte del colmado. -

ANA GIL
01/04/2018

Salió de León hace 16 años para trabajar en publicidad, primero por cuenta ajena y después montando su propio negocio, pero tras más de una década haciendo campañas para grandes multinacionales decidió cambiar de rumbo en busca de algo que le motivase más. Vendió su agencia y montó su nueva empresa.

Es la historia de Nacho Aparicio, leonés «exiliado» en Madrid y alma de Mamá Campo, un negocio gastronómico que surgió en 2014 y que ha revolucionado el concepto ‘eco’ en la capital. «Es un proyecto alrededor de la gastronomía ecológica y la restauración sostenible que actualmente cuenta con dos restaurantes, un supermercado, cátering para empresas y un obrador de comida a domicilio en Madrid, además de un proyecto de restauración saludable en aeropuertos», explica Aparicio.

Esta idea novedosa ha cautivado al público madrileño y en su local —ubicado en el número 22 de la calle Trafalgar— pueden verse rostros conocidos con asiduidad. Leonor Watling, Jorge Dexler, Javier Bardem, Enma Suárez, Julia Navarro, Eduardo Punset, Marc Márquez o Pedro Sánchez se han rendido a los encantos de Mamá Campo. «El mayor revuelo se montó cuando vinieron los reyes Felipe y Letizia a cenar el año pasado. Salió en casi toda la prensa rosa y las semanas siguientes fueron una locura», recuerda con una amplia sonrisa. Quienes le conocen saben que este leonés puede presumir de buen humor. La diversión, de hecho, es parte de su filosofía de vida y una de las claves de su éxito. «El objetivo de Mamá Campo es acercar a todo el mundo la mejor gastronomía eco de nuestro país de una forma sostenible y responsable, pero a la vez divertida y accesible», asegura. A esta receta hay que añadirle una dosis extra de cariño, otra de cuidado por los detalles y coherencia con la filosofía del proyecto. Y, junto a ello, «lo más importante: que la comida esté muy rica».

Entre sus platos estrella, la quinoa marinada con mango especiado y verduras encurtidas, la carrillera estofada con puré de piel de limón o el poke de atún marinado en soja ahumada con arroz salvaje de algas. Pero también alguna que otra adaptación de recetas de la madre de Nacho con sabor leonés, como sus mejillones en salsa roja picante o las patatas a la importancia con puerros asados escabechados. A León viene siempre que puede y no falta a citas clave como la Semana Santa, el Purple Weekend o los cumpleaños de sus amigos. Y de aquí, una paradoja, también echa de menos la comida. «Sobre todo cosas que no encuentro fácilmente en Madrid, como un buen plato de patatas con costilla adobada, unas mollejas guisadas, la sopa de trucha o la tapa de lacón del Flandes, además de los tomates de mi tío Amador y el cocido de mi madre». Pero también echa en falta a su gente «y a los amigos de toda la vida».

De aquí se fue a trabajar en el sector del márketing empresarial y en este tiempo ha conseguido romper con los prejuicios que había entorno a lo ‘eco’: productos caros o para frikis, por ejemplo y darle un aire universal a un tipo de comida que sigue arrastrando ciertos tabús. En estos cuatro años, Mamá Campo ha hecho de lo ‘eco’ algo «universal y apetecible para todo el mundo». Una apuesta muy fuerte por el diseño sostenible que ha conseguido varios premios a nivel internacional y unas recetas que van desde lo saludable a lo ‘castizo’ y con precios asequibles han hecho el resto. Todo esto, cocinado a fuego lento y con una comunicación activa en medios y redes para mostrar la filosofía del proyecto, se acaba convirtiendo en la receta del éxito.

A ella sucumbe un público de lo más variado, aunque predominan quienes tienen entre 30 y 45 años y más hombres que mujeres que tienen en común un interés por comer sano sin tener que renunciar a momentos de ocio.

Aparicio, defensor de lo que vende y predica, cree que la alimentación ecológica no es una moda pasajera, sino todo lo contrario. «Entendendida como una forma de cultivo y producción más sostenible y respetuosa con la salud, creo que cada vez se asentará más, igual que lo están haciendo los hábitos de vida saludables y el respeto por el medio ambiente», señala este leonés.

Todo apunta a que la historia será larga.

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